ALGUNAS DISTOPÍAS DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Vaya por delante que he creído oportuno rectificar a tiempo el título de este artículo, preponiendo el adjetivo indefinido “algunas” ya que me he percatado de que seguramente no seré capaz de identificarlas todas. Al margen de la definición que nos ofrece la Real Academia, el concepto de distopía([1]) se ha usado en distintas áreas o escenarios conceptuales, como puede ser el arte, la medicina, o la política, campo este último al que me voy a ceñir y en el que quiero puntualizar que manejo la distopía como el riesgo de soportar los peligros potenciales de las ideologías, prácticas y conductas ominosas sobre las cuales se erigen algunos comportamientos de nuestras sociedades actuales.

No voy a entrar en el funcionamiento interno de los partidos políticos, donde podríamos encontrar no pocas de ellas, y no voy a entrar por tratarse de entidades privadas parcialmente reguladas por el derecho público pero cuyo funcionamiento interno es prerrogativa de sus propios órganos de gobierno, por cuanto su actividad queda fuera de la consideración de este artículo.

Sin embargo, en el sistema democrático español, abiertamente oligárquico, se evidencian ya varias de las distopías anunciadas.

Acudamos a la Constitución española vigente en cuyo artículo 67 se ordena que: “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo”, de donde se deduce que cada diputado electo es libre de decidir su voto en conciencia al emitirlo, ya sea de forma afirmativa, negativa o absteniéndose.

No obstante, la Ley de Partidos de 27 de junio de 2002([2]) habla en su artículo 8º, 5, c) de la obligación de los afiliados de “Acatar y cumplir los acuerdos válidamente adoptados por los órganos directivos del partido” lo que implica consecuentemente que deberán votar en el sentido que la dirección decida.

Primera distopía a destacar: que una Ley postconstitucional conserve una norma emanada de sus dos precedentes preconstitucionales, y que eventualmente pueda entrar en conflicto con un mandato constitucional al no respetar la libertad de voto (o de conciencia) de sus afiliados. Resulta innecesario, por evidente, enfatizar el hecho de que ningún partido haya mostrado la más mínima inquietud por ajustar esta normativa a la Constitución, esperando casi veinticuatro años para publicar una Ley en la que pase desapercibida su probable inconstitucionalidad.

Siguiendo en esta línea, es reiterada la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que impide al partido revocar a un parlamentario en el supuesto de incumplimiento del mandato imperativo, pero sí admite la posibilidad de que se le aplique una sanción interna a tenor de los propios estatutos del partido. De alguna manera el alto tribunal considera que el mandato constitucional de voto de conciencia, como no podía ser de otra manera, está por encima de la disciplina de partido.

Sin embargo, esta reiterada línea jurisprudencial no deja de resultar un tanto desconcertante si nos atenemos a algunos de los fundamentos en los que basa su criterio. Desde 1983, el Constitucional protegió a los diputados al señalar que “el cese en el cargo público representativo al que se accede en virtud de sufragio no puede depender de una voluntad ajena a la de los electores, y eventualmente a la del elegido”. Insiste en distintas sentencias que el Acta de Diputado es propiedad del electo y no del partido, y su cese solo puede depender de “los electores” o de su propia decisión. Analizando con calma estos pronunciamientos, resulta distópico que se atribuyan facultades de decisión a los electores, que tan solo pudieron insertar en la urna una papeleta con lista cerrada, elaborada por el propio partido, y a la par asignarles una facultad de revocación de la que legalmente carecen. Como diría Pasternak, ¿alguien puede atarme esa mosca por el rabo?

Diga lo que diga el Constitucional, la realidad del sistema oligárquico que impera en España evidencia que el único y verdadero propietario del acta es el partido político que confeccionó la lista y no el votante que carece de capacidad para seleccionar o discriminar dentro de esa lista a quién quiere elegir (diputar) y a quién no. Es algo así como de sentido común. Tanto más cuanto que si el electo incumple la disciplina de voto va a ser sancionado a tenor del reglamento interno ya que la jurisprudencia, absurdamente, le impide al partido rescatar el Acta.

Alguien puede pensar que yo estoy a favor del voto en conciencia y en contra del mandato imperativo, pero nada más lejos de la realidad. Mi posicionamiento a este respecto es mucho menos convencional que la doctrina imperante. Mi postura es que el votante debe adquirir esa facultad de revocar o rescatar el acta de un electo que incumple de forma grave ese mandato imperativo con que se le eligió. Cuando un ciudadano desea que alguien le represente en el poder legislativo, debe tener la capacidad real de designar de forma indubitada quién quiere que le represente, es decir, tiene que emitir el voto a favor de una persona y no de una lista, ni siquiera de una lista abierta que también va a ser elaborada por un partido, una coalición u órgano independiente. El acto de diputar implica, según el DRAE, destinar, señalar o elegir a alguien para algún uso o ministerio y ello tiene que llevar asociado el mandato imperativo si queremos en su momento ejercer el derecho de revocación. Es en este sentido que propugno una modificación de la Constitución, así como del sistema electoral vigente.

Estoy por supuesto en contra de todas esas distopías relatadas, pero para conseguir eliminarlas es necesario que la ciudadanía tome conciencia de ellas, eleve su nivel de conocimiento del sistema electoral español que debilita sensiblemente la democracia y que por último deje de pensar, en contra de las distopías, que la elección por distritos unipersonales sea una utopía. Es el que conocemos en nuestra corriente como Diputado de Distrito. CAMBIEMOS EL PARADIGMA.

Joel Heraklión Silesio

([1]) DRAE: Distopía: Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.
([2]) Curiosamente, la vigente Ley de Partidos, publicada casi 24 años después de la Constitución, mantiene la misma frase que sus dos leyes – preconstitucionales – precedentes, la de 4 de diciembre de 1978 y la de 14 de junio de 1976: Son deberes fundamentales… …cumplir los acuerdos válidamente adoptados por sus órganos rectores.
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FLORILEGIO de Dimes y Diretes (recopilación de 2015)

Confucio creador de las AnalectasCerrado el 2015, creo necesario hacer la recopilación anual de las ANALECTAS o florilegios de JOEL HERAKLION. Con esta tercera edición parece haberse convertido esta publicación en algo ya tradicional, que prometo mantener, a ser posible de forma puntual, cada cambio de año. Los que me conocen y siguen saben que todas han sido publicadas antes en twitter y facebook.

Publicaciones anteriores:
Florilegios 2013Florilegios 2014

 

 

El destino no está en nuestra mano pero podemos propiciarlo. Si buscas lo que deseas que suceda, bueno o malo, será más fácil encontrarlo.

Cuando no impera el sentido común, termina por imponerse la iniciativa de aquellos a quienes menos les interesa que prospere dicho sentido.

Hay una radical diferencia entre comunicarte para expresar tus convicciones y conquistar la popularidad con tus opiniones más extravagantes.

Estar de acuerdo con la tribu es más por razones de seguridad global que por coincidencia con sus convicciones. Falta de pensamiento crítico.

Los muros de la mente son de runas de creencias religiosas, políticas y mediáticas. Nos ayudan a apuntalarnos pero nos impiden ver más allá.

Convertir al enemigo, al malvado o al delincuente en mártir no es garantía de lograr con ello su impopularidad ante los demás conciudadanos. Crear mártires nunca fue rentable para los verdugos.

Libertad es poder hacer lo que está permitido. Si se pudiera hacer lo prohíbido ya no habría libertad; los demás también tendrían esa facultad.

Hay que tener cuidado en no confundir el que nadie es imprescindible con aquellos que son muy recomendables.

Si buscas al culpable los tiernos lo encubrirán. Si buscas soluciones sus víctimas lo evidenciarán. Pon la solución, el castigo vendrá luego.

La fidelidad a mi pareja solo mientras dura el amor. A las ideas solo hasta que constate que estoy equivocado. Nada es para siempre.

Mientras sigas pensando que los que se equivocan son los demás, no estarás en condiciones de corregir tus propios errores.

La política es una actividad noble, pero nunca puede ser una profesión.

El malvado que engaña a un bondadoso se cree el más inteligente. Nada que ver la maldad con la inteligencia ni la bondad con la estulticia.

Desconfía de quien te ofrece su ayuda para solucionarte conflictos o problemas que él mismo te ha creado.

Tanto el éxito como el fracaso son valoraciones humanas siempre subjetivas y frecuentemente erróneas. Ambos son efímeros y transitorios.

Dicen que todos tenemos un precio. En cuanto a mí no sé si es que soy muy caro o que no le intereso a nadie. Aún no he encontrado el mío.

El término alienígena es el status más elevado del sentimiento identitario que la humanidad debe superar, si no el desencuentro está servido.

emigrantesCuando camino por un sendero transitado por una inmensa mayoría de personas, lo primero que me pregunto es ¿quién nos ha conducido hasta él?

Iguales y diferentes; el antónimo de la igualdad es la desigualdad y el contrario de la diferencia es la homogeneidad.

Los diplomáticos son personas a las que no les gusta decir lo que piensan, a los políticos no les gusta pensar lo que dicen.

Karl_Popper

                       Karl Popper

La confianza en la ciencia hay que tenerla desde la óptica de Karl Popper: es solo un camino. La fe religiosa depende de cada uno, es relativa.

Un pasado no superado es un presente no disfrutado. Y un futuro abandonado.

Una fuerte convicción del poder: no decir la verdad sobre las realidades económicas de hoy en día. La gente no lo soportaría.

No es fácil entender el doble sentido de las declaraciones de los políticos sí careces de la malicia con que las piensan. Un civil sin malicia.

Antes de decidir que alguien te va a oír reflexiona sobre si te va a escuchar. No malgastes tu tiempo ni tu energía inútilmente.

Primero nuestra familia, luego mis vecinos, mis conciudadanos, mis compatriotas, al final todos los seres humanos.

El mantenimiento de tu prestigio, en un debate abierto, va a depender de tu capacidad de reconocer válido el discurso de otros contertulios.

La idea, el concepto que bulle en nuestra mente, tiene volumen: es tridimensional. El lenguaje con que la expresamos es plano: es bidimensional.

La singularidad de cada uno de nosotros nos iguala a todos.

Aunque la mayoría de políticos son un problema, la política NO ES el problema. Es necesario que toda la ciudadanía se implique en política.

El saber es un espacio universal donde todos podríamos coincidir, sorbiendo frutos de él sin medida y sin fin: la salvación de la humanidad.

Cuando hablamos de “los demás”, nosotros mismos somos también sus “demás”. La cultura y la gestión del prójimo son cruciales para el futuro.

Los valores esenciales alcanzan la universalidad, más allá de las fronteras. Mientras, soportan una diversidad de expresiones culturales.

Entre las “civilizaciones humanas” están las naciones, las etnias y las religiones. La “civilización humana” es esa aventura en que estamos.

Es penoso que aquellos a quienes les has dedicado parte de tu tiempo te olviden, pero más triste es aún que te ignoren.

Si no se hacen ocho apellidos de los 15 territorios restantes pensaré que solo se trataba de potenciar los nacionalismos independentistas.

A mi edad ya he hecho casi todo lo que tenía que hacer. Tan solo me metí en política para ayudar a los demás a hacer lo que les queda por hacer.

El dominio de la lengua no hace literatos, el de los colores no hace pintores. La dialéctica no basta para ser políticos: necesitan talento.

Desde luego no siempre mi criterio coincide con el de mi interlocutor, pero es demasiado frecuente que él piense que el equivocado soy yo.

Lo trascendente se camufla a menudo como banal, mientras lo superfluo se presenta tantas veces como primordial. Escala axiológica alterada.

Lo laico no es caer en lo irreverente es estar más allá de lo religioso, no más acá. Implica respeto a cualquier culto incluso la falta de él.

Para trabajar por lograr un objetivo hay que mantener la esperanza de conseguirlo pero para mantener esa esperanza hay que seguir trabajando.

Actuar responsablemente es la mejor manera de evitar tener que hacer frente a responsabilidades. No intentes ir más allá de tus capacidades.

El ensimismamiento, el desviar la mirada, nos impide ver lo que tenemos delante.

Primero se dice lo que se dice, luego se hace lo que se hace, pero pocas veces se hace lo que se dice. En política se entiende.

La conducta educada se observa en presencia del prójimo, el civismo se practica solo, sin necesidad de testigos.

Entre dirigir y mandar hay la misma distancia que entre lo racional y lo arbitrario.

Por humildad siempre me sitúo un peldaño por debajo de mis interlocutores pero la soberbia de muchos de ellos evidencia mi lamentable error.

Mi esposa es lo suficientemente independiente para no aceptar una propuesta mía sin antes asegurarse por sí misma de que es acertada y lo suficientemente inteligente para que yo acepte las suyas sin necesidad de comprobarlo.

FLORILEGIO de Dimes y Diretes (Recopilación 2014)

He considerado necesario abrir un nuevo “hilo” de esta especie de monólogo retrospectivo y conciliador. Retrospectivo porque me permite una nueva visión (revisión) de mis experiencias vividas y conciliador porque me ayuda a encontrar un camino por el que convalidar y asumir los errores cometidos.

disciplina

La decisión meditada nos aproxima al acierto en la misma medida que la atolondrada al error, pero ninguno de los dos está garantizado.

Las reglas de libre mercado de oferta y demanda no deberían ser útiles en política. Aquí solo debería imperar el sentido común y la lógica.

Actuar responsablemente es la mejor manera de evitar tener que hacer frente a responsabilidades. No intentes ir más allá de tus capacidades.

Al que resiste en solitario lo protegen dos baluartes: la verdad y la palabra mantenida. Se equivoca quien piense que son defensas debiles.

Primero se dice lo que se dice, luego se hace lo que se hace, pero pocas veces se hace lo que se dice. En política se entiende.

La conducta educada se observa en presencia del prójimo, el civismo se practica solo, sin necesidad de testigos.

Algunos, al toparse con su propio error, responden con el silencio en lugar de: “Tienes razón, me he equivocado”. ¿Tan dificil es decirlo?

No es lo mismo ser ciudadano que súbdito, éste vive quejándose pero sometido sin hacer nada. Aquel eleva la voz y actúa en consecuencia.

En democracia el riesgo de que triunfen opciones nocivas o tóxicas radica en que obtengan el apoyo de demasiadas víctimas de la corrupción.

Es imprescindible una reforma seria de la tipificación del delito fiscal.

El precio de la cobardía es demasiado alto.

La única posibilidad que es patrimonio exclusivo de la mente humana es la búsqueda de la aproximación a la realidad.

España se ha convertido en un país de estrambote y astracán.

Entre dirigir y mandar hay la misma distancia que entre lo racional y lo arbitrario.

Oidas las noticias acabo hasta las barbas de Atila de las mentiras de los “unos” y hasta el gorro de Gengis Kan de las de los otros mongoles. (17/o9/14)

Es hora de que nos saltemos la ilegalidad del independentismo catalán.

Lee mucho, quédate con poco y piensa más

Por humildad siempre me sitúo un peldaño por debajo de mis interlocutores pero la soberbia de muchos de ellos evidencia mi lamentable error.

Los iluminismos que triunfan acaban por llamarse Revolución. Por aquello de que quien no es libre idealiza siempre su propia esclavitud.

Los ignorantes son los muchos, los necios son los infinitos y el que los tuviere a ellos de su parte será señor de un mundo entero: Baltasar Gracián.

El ingenio hay que dosificarlo. Si se abusa de él se descafeína.

Es hora de que dejemos de ver como natural lo que es corrupto y éticamente rechazable. NoACERCA DE LA ESENCIA VITAL nos inmunicemos.

El conflicto social del aborto requiere encontrar el punto de equilibrio entre el fundamentalismo democrático y el fundamentalismo religioso.

Para alcanzar el equilibrio sosegado de la vejez, tras el remanso de la madurez, hay que comenzar con el atolondrado impulso de la juventud.

No niego que me guste mandar si alguien me otorga el mando, es la raíz del término mandato. Si lo tomo directamente entonces es usurpación.

El tiempo es una cultura cuya historia sigue abierta a interpretaciones y a la que construimos con nuestras investigaciones.

Los diputados en los Parlamentos no son “sector público” son la representación de la voluntad política de los ciudadanos.

El lenguaje altera las circunstancias de la percepción, ordena los datos de la experiencia, los codifica y cimienta una concepción del mundo.

La carencia de una perspectiva clara de mejorar la realidad presente, es la causa principal de la desmotivación y desaliento del ser humano.

Cualquier gregarismo es el refugio de la mediocridad, aunque se trate de justificar por la fidelidad debida a alguien.

Cuando se habla de los “derechos y deberes” de los animales domésticos, me pregunto: ¿podrán exigirlos ante los tribunales? ¿podremos exigirles sus deberes?

Y en cuanto a Igualdad Animal, su mensaje: ¡queremos animales vivos! ¿los peces y crustáceos marinos, también? ¿Debemos convertirnos en vegetarianos o veganos? Y yo me pregunto, los vegetales y las plantas, ¿no son seres vivos?

Solamente los solitarios buscan la verdad y rompen con quién no la ame lo bastante. Boris Pasternak (Dr. Zhivago).

Algún día el pueblo dejará de ser “el pueblo” para convertirse en la ciudadanía. Mientras no lo consiga no saldrá de su proscripción.

Nos hallamos en una encrucijada entre la oligarquía y el populismo. Nunca el oligarca o el populista defenderán el derecho a la libre determinación del individuo.

Los intelectuales siempre han tentado meterse en política, consiguiendo que la política acabara metiedose con ellos.

El wikipedismo se ha instalado. Cualquier afirmación publicada en twiter, facebook, google+ o wikipedia es asimilada como publicación veraz.

DEJEMOS DE RUMIAR

Cuentan de un sabio, que un día    

tan pobre y mísero estaba,

que sólo se sustentaba

de unas yerbas que cogía.

«¿Habrá otro», entre sí decía,

«más pobre y triste que yo?»

Y cuando el rostro volvió,

halló la respuesta, viendo

que otro sabio iba cogiendo

las yerbas que él arrojó.

Calderón de la Barca (S. XVII)

El adjetivo “sabio” tiene dos acepciones en el DRAE: Quien tiene profundos conocimientos en una materia, o quien, aún careciendo de tales conocimientos, posee la sabiduría. Mi abuelo materno, que era un sabio en esta segunda acepción, repetía a menudo: “Una medalla en el pecho… ¿qué barbaridad has hecho?” Este epigrama bien puede ser la transcripción a tiempos de la posguerra civil española, en que la usaba mi abuelo materno el sabio, de aquella otra atribuída a Ugo Fóscolo (poeta italiano de finales del XVIII, principios de XIX): En tiempos de las bárbaras naciones colgaban de la cruz a los ladrones Ahora, en el siglo de las luces, del pecho del ladrón cuelgan las cruces.

Tal parece que la primera acepción que la Real Academia le atribuye al sabio fue totalmente ignorada por nuestro ya expresidente del Gobierno. No he podido obviar el recordar estas cantatas, cuando en su día le oí decir al expresidente Rodriguez Zapatero algo así como que los técnicos tendrán su opinión, pero no se gobierna un país con la opinión de los técnicos. Sus palabras casi literales fueron: “…es lo que a veces pasa: tienes todos los técnicos… pero cuando se monta un lío, ni técnicos ni nada..”. Menudo epigrama para el que ha sido máximo responsable de la administración de un país.

Lo que pasa es que para ver bien un paisaje hay que estar fuera de él: en lo alto de una montaña o en un mirador preparado “ad hoc”. Y nosotros estamos viviendo una etapa de la historia que todavía no podemos contemplar con cierta perspectiva por el simple hecho de estar inmersos en ella. Tras aproximadamente un milenio de latencia medieval se han venido produciendo en occidente una sucesión de “revoluciones” que se iniciaron con el Renacimiento (s. XV-XVI) y a partir del cual la secuencia entre uno y otro suceso se ha ido acortando hasta llegar en algunos casos a solaparse. Siglo y medio después la revolución industrial, de origen británico, cambia los paradigmas productivos traslapándose durante los siglos XVIII y XIX con la revolución francesa que altera el modelo de la monarquía tradicional. A principios del XX se produce la revolución bolchevique, como antítesis de la hegemonía del capitalismo instaurado desde la revolución industrial. A lo largo de este reciente siglo, sigue desarrollándose una revolución tecnológica y cibernética que todavía nos alcanza y que no da señales de haber llegado a su fin.

La vertiginosidad de los cambios hace que estemos viendo el paisaje desde la ventanilla de un tren bala a su máxima velocidad, lo que reduce nuestra capacidad de análisis del entorno en que vivimos.

Hace algún tiempo, con ocasión del resultado de las últimas elecciones europeas (2009) el insigne ideólogo socialista y politólogo Ludolfo Parámio, en un articulo de opinión publicado en El País afirmaba, en referencia a la crisis de las ideas socialdemócratas, que no hay tal, ya que están siendo adoptadas por los gobiernos neoliberales de la U.E. afirmando que: “Resulta una llamativa paradoja que, en un momento en el que las ideas neoliberales se encuentran ante un fuerte descrédito, las elecciones europeas se hayan traducido para los socialdemócratas en un notable retroceso de casi seis puntos respecto a 2004…  …a juzgar por las políticas que se están aplicando, no es fácil hablar de crisis de las ideas socialdemócratas: más bien parece que la derecha se las ha apropiado”.

Por su parte el expresidente Aznar en la inauguración del “Campus FAES 2009” hizo casi por las mismas fechas un análisis totalmente opuesto, si bien estas perspectivas enfrentadas resultan coherentes con la ideología de sus ponentes.: “Lo han dicho rotundamente en toda Europa. Los ciudadanos han respaldado a los gobiernos de centro-derecha, a los gobiernos liberales y conservadores, a los gobiernos que respaldan claramente la economía de libre mercado. Los europeos han decidido confiar, por una abrumadora mayoría, en la opción política que ha demostrado que es capaz de crear prosperidad, crecimiento y empleo. Y han dado la espalda a la opción política que sólo promete subsidios y subidas de impuestos, y con ellos sólo consigue más paro y recesión.” A poco que hayamos seguido con cierto interés lo mucho que se publicó sobre los resultados de Europa-2009, veremos que los análisis y causas esgrimidas para la derrota de unos y el éxito de otros son variopintas, contradictorias, sesgadas, interesadas y en algunos casos absurdas, muy pocas veces acertadas.

Se me hace necesario ahora citar un artículo del literato y periodista peruano-sevillano Fernando Iwasaki que escribió por entonces en ”abcdesevilla.es” acerca del Babel informativo que se respira en España: “Me haría ilusión que la misma unanimidad que existe para decir que Alfonso Sastre es un etarra, se diera también para llamar ladrón al ladrón, inepto al inepto y corrupto al corrupto, pero sé que tal cosa es imposible porque ni siquiera hay consenso mediático acerca de la naturaleza del acto que acabó con la vida de Carrero Blanco. ¿Fue un atentado terrorista o una hazaña revolucionaria? Columnistas y tertulianos tampoco se ponen de acuerdo al respecto.

Por eso he llegado a la conclusión de que todo esto es “rumiar”, ya sabe el lector, pasear por los cuatro cuartos del aparato digestivo de los rumiantes algo que no se sabe bien cómo digerir: del rumen al retículo, luego al omaso y por fin al cuajar.

¡Pasen señores pasen!… pasen y vean…  y lean:

* el gobierno debe hacer todo lo que pueda para apoyar a la empresa, pero nunca creer que es un sustituto de ésta. La función esencial de los mercados debe complementarse y mejorarse mediante la acción política, y no debe ser entorpecida por ella. Apoyamos una economía de mercado y no a una sociedad de mercado

** Mantener el mismo empleo para toda la vida es algo del pasado. Se deben acomodar las crecientes demandas a la flexibilidad y, al mismo tiempo, mantener unos estándares sociales mínimos, ayudar a las familias a afrontar el cambio y abrir nuevas oportunidades.

*** el estado no debería remar, sino conducir: ¡no a un excesivo control¡. La burocracia del sector público debe reducirse a todos los niveles

**** los recortes de impuestos pueden jugar una función crítica a la hora de cumplir con sus amplios objetivos sociales.

Para muestra valen estos cuatro botones. ¿Verdad que parecen responder a una ideología liberal, de corte conservador y de derechas? Pues no. Estas frases han sido especialmente escogidas – hay muchas más – del manifiesto de dos ilustres socialdemócratas europeos pronunciadas halla por los finales del siglo XX, aunque parecen haberlo sido al pairo de la crisis internacional actual. Son nada más y nada menos que del británico Tony Blair y del germano Gerhard Schroeder.

¿Son los conservadores los que se apropian de las ideas de los socialdemócratas, como afirma Parámio, o son éstos los que se acercan al liberalismo? ¿De verdad la inmensa mayoría de los votantes tienen claro qué supone una y otra alternativa, como cree Aznar? ¿A la hora de votar distinguen entre Keynes y Adam Smith, o Friedman? Intuyo que unos y otros rumian y no alcanzan a salir de uno u otro compartimento digestivo.

La sociedad actual, globalizada e interactiva, precisa de un nuevo paradigma, de una nueva mente, de una línea de pensamiento que acabe con las viejas dicotomías. Según Blair y Schroeder: “La mayoría de las personas hace mucho tiempo que abandonaron la opinión mundial representada por los dogmas de izquierda y derecha“, Hay un refrán muy español que afirma que “en el término medio está la virtud”. Habrá pues que dejar de rumiar y tirar por el camino de en medio. ¿Será éste la ya vieja propuesta  “tercera vía” de Schroeder y Blair?

Fernando Savater o el aristócrata platónico

“Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos porque tienen que decir algo” – Platón -.

Recientemente un compañero de UPyD, Eduardo Gómez, publicaba en la web del partido un sabroso y espléndido artículo Las piedras reptantes del valle de la muerte en el que, desde mi óptica, resaltaba dos cosas: una muy interesante reflexión sobre el deterioro del lenguaje y la decadencia de las palabras, y otra muy preocupante sobre la evolución en el tiempo de las relaciones humanas, sociales e interpersonales y el quebranto que, con el transcurso de la historia, han ido sufriendo los valores humanos creando una grave altercación de la escala axiológica.

Andaba pues yo meditando sobre “aquestas porfías” cuando me vino a la memoria que en el bachillerato humanista de los años cincuenta – el que yo estudié – en la asignatura de Filosofía (porque entonces se llamaban asignaturas y no materias ni temas) y concretamente investigando a Platón se nos explicaba que para este grandísimo filósofo la aristocracia consistía en el gobierno del pueblo por “los mejores”, (aristos significa “el mejor” en griego clásico). Sin embargo en la actualidad el significado de este término se ha deteriorado para acabar identificando como aristocracia a la nobleza y a las clases altas que, por tradición o linaje, son reconocidas como tales en la sociedad actual. He aquí otra manifestación de la decadencia de las palabras y de la subversión del escalafón de los valores.

Evidentemente casi dos mil quinientos años después, la palabra aristocracia puede no significar lo mismo, empero para Platón el estado ideal era aquel en que “los filósofos deben convertirse en reyes (gobernantes)… o esos a los que hoy se llama reyes (gobernantes)… deben filosofar genuina y adecuadamente” (La República, 473c). Esto era para él la “aristo-cracia”.

Ni que decir tiene que me gustaría rescatar el significado original del término, tratando de casarlo con el de democracia, sistema que por cierto menospreciaba el propio Platón porque para él ésta no suponía la elección de los mejores candidatos para gobernar, sino que en ella todas las personas están habilitadas en igualdad de condiciones para acceder al poder, considerando por igual a trabajadores, vagos, intelectuales, estudiantes, delincuentes y ciudadanos honorables, por lo que el resultado no garantizaba la elección de los mejores gobernantes o mayorías cualitativas, sino de las masas o mayorías cuantitativas.

Quizá pudo ser cierto entonces pero me gustaría creer que esta situación ha cambiado con los tiempos. Hace ya algún que otro siglo que la acción política – la ideología de uno u otro signo – se ha venido inspirando en filósofos-ideólogos que han ido marcando los paradigmas desde los cuales se han desarrollado distintas acciones políticas, así Hegel, Engels, Adam Smith, Keynes, Friedman y otros han ido sembrando el germen sobre el que políticos y activistas sociales han desarrollado lo que luego ha dado lugar a ideologías tales como el socialismo, el capitalismo, el liberalismo y que por un simple efecto de ubicación en los hemiciclos han derivado en las tan manidas derechas, izquierdas y centros.

Tengo la certeza, la convicción, de que un nuevo paradigma ha entrado en lid para desplazar de una vez por todas las viejas ideologías. Hace ya casi veinte años que distintos pensadores, escritores de renombre, algún que otro círculo de opinión y foros de debate han venido advirtiendo, quizá con tímido acento, de la herrumbre que recubre el taño de estas trasnochadas ideologías. El pluralismo cultural, las imbricaciones de la economía mundial, la internacionalización de los mercados, el declive del marxismo, la desarticulación del capitalismo como elemento distorsionador y generador de una economía de clases, la globalización en su sentido más amplio, y el auge que cualitativa y cuantitativamente han experimentado las mal llamadas clases medias, irrumpiendo en las distintas sociedades como engranaje de mayor peso específico entre los otros dos estratos sociales, cada vez más reducidos y minoritarios, todos estos factores evidencian que las políticas, los políticos y las ideas precisan de una renovación, de un nuevo paradigma que es necesario hacer llegar a la conciencia de una sociedad que todavía no se ha dado cuenta de ello.

Por eso he querido rescatar la idea del gobierno de “los mejores” que ha permanecido olvidada durante más de dos mil años, de los aristócratas de la política, de los aristócratas platónicos, de políticos que “filosofen genuina y adecuadamente” que cambien los paradigmas y que cambien la sociedad. Solo que la «falta de sentido de Estado de las dos principales formaciones, obsesionados con mantener el establishment para que no cambie nada» y la proliferación de los «mangantes de la política, como uno de los principales problemas de España» como ha resaltado Rosa Díez, está propiciando un clima de desencanto que se constituye en caldo de cultivo para la aparición de políticos populistas, políticos desaprensivos, advenedizos oportunistas mediáticos y lo que es peor aún, la aceptación por parte de algunos foros de opinión de que la absoluta falta de formación y de cultura no supone inconveniente alguno para que aquellos que, de una u otra forma pretendan regir los destinos de los ciudadanos y ciudadanas, accedan a las instituciones.

Este es sin duda el gran reto de UPyD, hacer saber a los ciudadanos que lo que mayoritariamente anhelan ya está en el ideario de un partido político nuevo, joven y transversal como es Unión, Progreso y Democracia, conseguir que todos los estratos sociales, incluido el intermedio que constituye el basamento más estable, denso y consistente del Estado, lleguen a identificar a UPyD como aquel partido político que responde a unas aspiraciones todavía no satisfechas por nadie, abriendo de una vez por todas sus esperanzas hacia la convicción de que otra forma de hacer política es posible, más que posible, es real.

Es imprescindible contar con Fernando Savater para ello.