ALGUNAS DISTOPÍAS DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Vaya por delante que he creído oportuno rectificar a tiempo el título de este artículo, preponiendo el adjetivo indefinido “algunas” ya que me he percatado de que seguramente no seré capaz de identificarlas todas. Al margen de la definición que nos ofrece la Real Academia, el concepto de distopía([1]) se ha usado en distintas áreas o escenarios conceptuales, como puede ser el arte, la medicina, o la política, campo este último al que me voy a ceñir y en el que quiero puntualizar que manejo la distopía como el riesgo de soportar los peligros potenciales de las ideologías, prácticas y conductas ominosas sobre las cuales se erigen algunos comportamientos de nuestras sociedades actuales.

No voy a entrar en el funcionamiento interno de los partidos políticos, donde podríamos encontrar no pocas de ellas, y no voy a entrar por tratarse de entidades privadas parcialmente reguladas por el derecho público pero cuyo funcionamiento interno es prerrogativa de sus propios órganos de gobierno, por cuanto su actividad queda fuera de la consideración de este artículo.

Sin embargo, en el sistema democrático español, abiertamente oligárquico, se evidencian ya varias de las distopías anunciadas.

Acudamos a la Constitución española vigente en cuyo artículo 67 se ordena que: “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo”, de donde se deduce que cada diputado electo es libre de decidir su voto en conciencia al emitirlo, ya sea de forma afirmativa, negativa o absteniéndose.

No obstante, la Ley de Partidos de 27 de junio de 2002([2]) habla en su artículo 8º, 5, c) de la obligación de los afiliados de “Acatar y cumplir los acuerdos válidamente adoptados por los órganos directivos del partido” lo que implica consecuentemente que deberán votar en el sentido que la dirección decida.

Primera distopía a destacar: que una Ley postconstitucional conserve una norma emanada de sus dos precedentes preconstitucionales, y que eventualmente pueda entrar en conflicto con un mandato constitucional al no respetar la libertad de voto (o de conciencia) de sus afiliados. Resulta innecesario, por evidente, enfatizar el hecho de que ningún partido haya mostrado la más mínima inquietud por ajustar esta normativa a la Constitución, esperando casi veinticuatro años para publicar una Ley en la que pase desapercibida su probable inconstitucionalidad.

Siguiendo en esta línea, es reiterada la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que impide al partido revocar a un parlamentario en el supuesto de incumplimiento del mandato imperativo, pero sí admite la posibilidad de que se le aplique una sanción interna a tenor de los propios estatutos del partido. De alguna manera el alto tribunal considera que el mandato constitucional de voto de conciencia, como no podía ser de otra manera, está por encima de la disciplina de partido.

Sin embargo, esta reiterada línea jurisprudencial no deja de resultar un tanto desconcertante si nos atenemos a algunos de los fundamentos en los que basa su criterio. Desde 1983, el Constitucional protegió a los diputados al señalar que “el cese en el cargo público representativo al que se accede en virtud de sufragio no puede depender de una voluntad ajena a la de los electores, y eventualmente a la del elegido”. Insiste en distintas sentencias que el Acta de Diputado es propiedad del electo y no del partido, y su cese solo puede depender de “los electores” o de su propia decisión. Analizando con calma estos pronunciamientos, resulta distópico que se atribuyan facultades de decisión a los electores, que tan solo pudieron insertar en la urna una papeleta con lista cerrada, elaborada por el propio partido, y a la par asignarles una facultad de revocación de la que legalmente carecen. Como diría Pasternak, ¿alguien puede atarme esa mosca por el rabo?

Diga lo que diga el Constitucional, la realidad del sistema oligárquico que impera en España evidencia que el único y verdadero propietario del acta es el partido político que confeccionó la lista y no el votante que carece de capacidad para seleccionar o discriminar dentro de esa lista a quién quiere elegir (diputar) y a quién no. Es algo así como de sentido común. Tanto más cuanto que si el electo incumple la disciplina de voto va a ser sancionado a tenor del reglamento interno ya que la jurisprudencia, absurdamente, le impide al partido rescatar el Acta.

Alguien puede pensar que yo estoy a favor del voto en conciencia y en contra del mandato imperativo, pero nada más lejos de la realidad. Mi posicionamiento a este respecto es mucho menos convencional que la doctrina imperante. Mi postura es que el votante debe adquirir esa facultad de revocar o rescatar el acta de un electo que incumple de forma grave ese mandato imperativo con que se le eligió. Cuando un ciudadano desea que alguien le represente en el poder legislativo, debe tener la capacidad real de designar de forma indubitada quién quiere que le represente, es decir, tiene que emitir el voto a favor de una persona y no de una lista, ni siquiera de una lista abierta que también va a ser elaborada por un partido, una coalición u órgano independiente. El acto de diputar implica, según el DRAE, destinar, señalar o elegir a alguien para algún uso o ministerio y ello tiene que llevar asociado el mandato imperativo si queremos en su momento ejercer el derecho de revocación. Es en este sentido que propugno una modificación de la Constitución, así como del sistema electoral vigente.

Estoy por supuesto en contra de todas esas distopías relatadas, pero para conseguir eliminarlas es necesario que la ciudadanía tome conciencia de ellas, eleve su nivel de conocimiento del sistema electoral español que debilita sensiblemente la democracia y que por último deje de pensar, en contra de las distopías, que la elección por distritos unipersonales sea una utopía. Es el que conocemos en nuestra corriente como Diputado de Distrito. CAMBIEMOS EL PARADIGMA.

Joel Heraklión Silesio

([1]) DRAE: Distopía: Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.
([2]) Curiosamente, la vigente Ley de Partidos, publicada casi 24 años después de la Constitución, mantiene la misma frase que sus dos leyes – preconstitucionales – precedentes, la de 4 de diciembre de 1978 y la de 14 de junio de 1976: Son deberes fundamentales… …cumplir los acuerdos válidamente adoptados por sus órganos rectores.
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Los Entes Duales

Esta entrada es un fragmento de una obra más extensa que, a modo de cuento fantástico, escribí allá por el 2005 titulada “Al Sur de Heavenwide” y que pretende ser toda una metáfora universal de nuestra cosmogonía. Es el punto segundo del Capitulo II, el Inmnente Ensimismado, de dicho cuento.

Al igual que el Norte y el Sur, en la expansión preliminar aparecieron otras muchas esencias que, como aquellos, respondían al principio activo de la dualidad en los fenómenos cósmicos, eran los llamados entes duales. Estas substancias muestran inverosímiles personalidades – sin jamás llegar a la entelequia – y en el devenir de los ciclos ejercerán una trascendental influencia sobre los Condados del Sur y sus gentes. Pero antes de gozar de sus prerrogativas y traspasar las fronteras de Heavenwide debían presentar las Credenciales de sus propias Embajadas al Señor de Everything.

Esta fue la primera de las esporádicas ocasiones en que Lord Kosmos acudía, en su condición de Conde de Every­thing y Señor de Heavenwide, al Castillo de Everlanding, una espléndida fortaleza especialmente concebida para las grandes recepciones y los acontecimientos extraordinarios desde la que tenía lugar el acceso de todos los miembros de la Corte Suprema y de la Aristocracia de las tierras altas a los Condados de Every­thing. Everlanding tan solo era utilizada en esas raras ocasiones, permaneciendo el resto clausurada y estrechamente vigilada por The Warlikeless Army, el Ejército de la Nobeligerancia, compuesto por miles de miles de millones de soldados de infantería totalmente desarmados, que nunca entraban en guerra y cuya única misión consistía en garantizar la paz, lo que conseguían exclusivamente gracias a su inconmensurable número – nadie fue capaz jamás de establecerlo, ni siquiera de aproximarse a él en improbables estimaciones – lo que hacía inviable incluso la tentación de construir otro capaz de presentarle batalla. The Warlikeless Army, se hallaba estratégicamente diseminado por todo el orbe, muchas de cuyas unidades se concentraban en lugares específicos dando la apariencia, desde lejos, de verdaderas nubes de polvo cósmico. Su característica más exclusiva era el hecho de que sus unidades eran fácilmente visibles en la noche, desapareciendo de la visión y emboscándose durante el día. Pero todos sabían que estaban allí.

The Warlikeless Army se hallaba bien organizado en patrullas y condensaciones estratégicas que garantizaban la inmediata reacción y máxima eficacia en caso de necesidad. El lugar más destacado de estas condensaciones lo ocupa The Queen Nut ([1]), cuya misión consiste en reinar sobre The Warlikeless Army. Allí se la ve con el cuerpo extendido y cubierto con un gran manto constelado, formando un puente entre Oriente y Occidente que será reconocido como El Gran Río Celeste.

 

Nut, la Reina Virgen, madre de Usir,
enviará al mundo al primogénito de dios.
Por ello será ascendida a las Tierras Altas
desde donde protegerá

a los hermanos menores.

The Livingbooking (27, 12.6)

 

Lord Chamberlain, un apacible y sosegado jefe de protocolo, había permanecido desde siempre al servicio del Conde y era el responsable, en estas ocasiones, de tener a punto la Mansión de Everlanding, de seleccionar a todo el servicio – que era reclutado exclusivamente para atender cada recepción – y en definitiva de que todo funcionara en el momento preciso para conseguir adornar cada ceremonia con el boato y lucimiento que requiriese.

Una gran alfombra suave y mullida, vestida longitudinalmente con todos los colores – desde el infrarrojo hasta el ultravioleta – recorría todas las estancias por las que habían de discurrir los invitados. Su recorrido se iniciaba en los propios jardines que rodeaban la mansión, a la altura de un gran portalón que cerraba el muro que la bordeaba. Desde allí, cruzando delicadamente el césped, alcanzaba el templete que, a modo de solemne porche, se erigía ante la puerta principal del Castillo. Traspasando su suelo penetraba en el interior de la estancia y, cruzando las amplias antesalas donde se habían instalado los encargados de recepcionar y acompañar a los altos dignatarios, accedía a su interior subiendo pausadamente la gran escalinata que, en forma de un enorme arco de medio punto, llegaba hasta la planta primera donde se encontraba el Salón Imperial. La alfombra cruzaba en línea recta todo el Salón hasta morir a los pies de un engalanado sitial desde el que el Señor de Heavenwide recibiría a los ilustres embajadores de las Ciencias, las Letras, la Física, la Química, las Matemáticas y la Filosofía.

Y así recibió, en primer lugar, a Lady Lighting seguida a prudente distancia por Sir Darkness, que permanecía siempre a sus espaldas ya que éste jamás podría mirarla de frente. Nacieron simultáneamente, como una más de las manifestaciones de la expansión del “Inmanente Ensimismado” y aunque la una no podía existir sin el otro, el odio que Lady Lighting sentía por Sir Darkness no tenía límite. Éste la seguía a todas partes, huyendo de la estancia en que ella aparecía y penetrando cuando ella se ausentaba pero – rondándola de lejos – permanecía siempre alerta por si retornaba.

  • Señor de Heavenwide – se atrevió a expresar Lady Lighting – permitid que os presente. Yo soy quien hace resplandecer la verdad e ilumina las mentes, haciendo florecer las fuentes del conocimiento. Ante mí todo se torna evidente y limpio, sirvo de guía en el camino, doy protección a la honradez y amparo a las víctimas de persecución. Sin embargo Sir Darkness es zafio, ruin y huidizo. Aunque me sigue a distancia allá a donde voy, desaparece ante mi presencia con tal premura que me resulta de todo punto imposible alcanzarlo.
  • Señor, Conde de Heavenwide – abogó Sir Darkness – en realidad soy yo el que me siento perseguido por ella que solo busca mi destrucción y aniquilamiento, por eso tengo que permanecer alerta y vigilar continuamente sus movimientos para poder escapar a sus ataques.
  • Él es quien da cobertura a la falsedad y la ignominia, embota el entendimiento y oculta los caminos – terció Lady Lighting – acoge bajo su manto la delincuencia y la mentira facilitándoles escondrijo y protección. Es pues indigno de permanecer en vuestro Condado por eso yo le persigo, pero no para destruirlo ni aniquilarlo, sino para expulsarlo definitivamente de Heavenwide.

El anfitrión les recibió con cordialidad, sin apenas ocultar la mueca de hilaridad que brilló en su semblante al conocer sus cuitas.

  • Sabed que una de las más rigurosas leyes del universo radicará en vuestra permanente repulsa recíproca – les dijo en un amable aunque inflexible tono – pero a pesar de ello deberéis encontrar vuestras propias reglas de convivencia sin atentar cada uno con la existencia del otro. No olvidéis nunca que jamás podrá ninguno de vosotros destruir totalmente ni expulsar al otro sin que ello conlleve la absoluta y total aniquilación de ambos. Lady Lighting gozará del privilegio de preponderancia de tal manera que donde ella se encuentre no podrá permanecer Sir Darkness. En definitiva para que la verdad pueda brillar es necesario poder compararla con la oscura falsedad.

Ambos saludaron a Lord Kosmos y se despidieron de él con una acentuada reverencia y abandonaron el recinto inmersos en una intensa reflexión sobre lo que acaban de escuchar. Meditaron profundamente sobre la responsabilidad que se les había asignado y, absortos en sus pensamientos, dejaron de percibir su mutua presencia mientras recorrían, de retorno, la alfombra multicolor.

Lord Chamberlain dio paso, una vez se ausentaron Lady Lighting y Sir Darkness, a una dualidad que en el futuro gozaría de una extraordinaria popularidad entre los moradores del Sur de Heavenwide: Lady Goodness y Sir Wrongly. Aquella no daba cuartel a éste luchando por conseguir su total exterminio mientras él solo pretendía ganarle terreno a ella, conseguir su hegemonía en el juego del equilibrio, porque en el fondo presentía que no podía ni debía destruirla.

  • Señor – se anticipó Sir Wrongly – yo tan solo busco mi recinto, un reducto en el que desarrollar mis potencias y satisfacer mis necesidades, pero en modo alguno pretendo atentar contra Lady Goodness cosa que ella si se apremia a intentar conmigo hasta el punto de que hace de este fin el objeto de toda su existencia.
  • El destruye todo cuanto yo edifico – replicó Lady Goodness – no es posible mantener la paz con su presencia, genera odios y vanidades, altera la serena convivencia y corrompe lo limpio y sublime hasta destruirlo. Su presencia en Heavenwide tan solo reportará dolor y destrucción.
  • El bien solo tiene sentido si lucha contra el mal – les aseveró el Conde de Everything – por lo tanto es necesario que éste exista para que aquel tenga su espacio vital. Por ello si Lady Goodness destruye definitivamente a Sir Wrongly, el bien carece de razón de ser y se extinguirá con él, no obstante su misión consistirá en reducirlo a sus más mínimas guaridas y recluirlo para evitar su crecimiento y proliferación.

Saludaron igualmente al Señor de Heavenwide y, tras la protocolaria reverencia, abandonaron la estancia, ella con cierto semblante de preocupación y visiblemente indignada, mientras él protegía la expresión de su rostro evitando que se trasluciera la más mínima mueca de satisfacción.

En tercer lugar recibió a Sir Heating, en cuyas proximidades permanecía Lady Cooling y a la que su presencia siempre ponía en peligro. Nunca estuvo claro si era él quien rechazaba a ésta o era Lady Cooling la que no podía soportar la presencia de aquel. Lo que siempre quedó como incuestionable fue su proverbial incompatibilidad. No obstante entre ellos cabía una posibilidad de convivencia limitada. Ambos vestían largas túnicas acampanadas formadas por sucesivas franjas horizontales multicolor. La más elevada del manto de Sir Heating, que le circundaba cuello y hombros, era de un rojo vivo cuya visión podía resultar nociva a la vista. Desde ella las fajas iban de forma progresiva rebajando la viveza y el tono mientras aumentaban su perímetro hasta llegar a la sección más próxima al suelo – y por consiguiente la de mayor diámetro de alcance – que ostentaba un ligero rosa pálido. Por el contrario la franja superior de Lady Cooling era de un blanco intenso, refulgente, que disimulaba los pliegues del tejido hasta casi ocultarlo. Las demás bandas iban reduciendo la intensidad del blanco, entrando lentamente en azules pálidos, hasta alcanzar un suave azul celeste en la cenefa inferior.

  • Mi Lord – aseveró Sir Heating – mi labor se ve tremendamente mermada por las ingerencias de Lady Cooling. Allá donde yo proporciono energía y dinamismo viene ella y aplaca el vigor, adormece el estímulo y paraliza la actividad enfriando el ánimo. Os ruego humildemente que decretéis su destierro e impidáis su entrada en Heavenwide porque su presencia no traerá sino letargo y somnolencia coartando toda posibilidad al desarrollo de los acontecimientos.
  • Es él y no yo quién trae funestas derivaciones a todo cuanto impregna – se defendió Lady Cooling – en él todo se torna caduco y putrefacto, mientras en mi seno todo se preserva y permanece ya que a todo el que se refugia en mí lo protejo de sus agresiones. Es pues Mr. Heating quien debe ser desterrado, para que nada se deteriore y todo perdure.
  • Consecuencia del principio de dualidad de los entes preliminares es también vuestra lucha por la supremacía – esclareció el Señor de Heavenwide – recordad siempre que tan solo se trata de eso, de una lucha hegemónica. No la transforméis en antagónica. Solo las orlas inferiores de vuestras togas podrán entrar en contacto sin mayor peligro. Cada uno reinará por separado en su medio sin intentar desplazar al otro con violencia, pero podréis sustituiros en vuestros espacios cuando así convenga, pues ambos seréis útiles, e incluso necesarios, cuando las circunstancias lo requieran.

Ambos se sintieron reconfortados al pensar que los dos eran útiles y necesarios. Marcaron su reverencia y con aire de tibia dignidad recorrieron la alfombra iluminada de regreso a sus aposentos.

Tras ellos Lord Chamberlain franqueó la entrada Lady Noise y Sir Silent cuyas correspondencias eran similares a las de los anteriores, solo que la proximidad entre ambos era menos factible, se veían obligados a mantener las distancias para no interferirse, pero en estas condiciones eran capaces de convivir sin más.

  • Yo proporciono el sosiego, el aplacamiento, la serenidad, calmo la excitación, facilito el reposo y propicio la reflexión – expuso con pleno convencimiento Sir Silent – mientras que Lady Noise es perturbadora, altera el ánimo, incita la hiperactividad e interrumpe el proceso deductivo y sereno.
  • No es cierto – aseveró Lady Noise – yo contribuyo eficazmente a la armonía y la estética, mis cadencias y acordes van impregnados de euritmia, despierto la sensibilidad y agudizo el sentido de la sinfonía y después de haberme conocido ya nada será como antes para quien alcance el paroxismo de mis momentos de euforia.
  • Mientras Lady Noise sea capaz de mantenerse armónica y sin estridencias, Sir Silent permanecerá aislado en su intimidad – vaticinó con gran acierto el anfitrión – pero cuando ella rebase los límites de la cordialidad y alegre convivencia, Sir Silent abrirá su refugió para descanso y solaz de sus víctimas.

Tras un largo cortejo de esencias, portadoras de otras tantas duales sustancias, entraron en último lugar Sir Beginning y Lady Closure. Ambos se mantenían a la máxima distancia posible, en razón del lugar y momento en que su misión debiera desarrollarse. Entre ellos no se podía apreciar una lucha abierta. Sus concomitancias rondaban en torno a una circunstancia o fenómeno específico al que definían y concretaban, cada uno desde su perspectiva, sin estridencias.

  • Yo, Señor, solo pienso en abrir puertas, generar fuentes que desarrollen sus cauces e iniciar los procesos que dejan tras de sí caminos que otros puedan recorrer – afirmó con pleno convencimiento Sir Beginning -. Tras de mí Lady Closure va cerrando y taponando todo cuanto yo me esfuerzo en impulsar. Es destructiva y dañina y solo piensa en frenar todo cuanto está en marcha.
  • Mi actitud es necesaria y mi acción imprescindible. – mantuvo Lady Closure con entereza – Solo yo soy capaz de poner fin al desenfreno, al dolor y al sufrimiento. Sin mi intervención las catástrofes serían imperecederas y las plagas y las epidemias no tendrían fin. Debo estar ahí cuando se me necesite ya que todas estas desgracias tienen también su causa en Sir Beginning.
  • Sois la descendencia más directa de Mr. Space y Madam Stuff – precisó el Conde de Everything – y en Mr. Weather Oldtimer encontraréis, además del pariente más cercano, el aliado más fiel. Vuestra presencia se requerirá en todas las acciones y acontecimientos por los moradores del Sur de Heavenwide. Sir Beginning desplegó su máxima capacidad y potencia en el preciso instante en que se inició la expansión preliminar. Lady Closure mostrará todas sus posibilidades cuando el ciclo de los ciclos se cierre, cuando los pueblos del sur alcancen los talentos necesarios y suficientes para fusionarse con Los Pueblos del Norte.

 

Y aunque se odiaban a muerte,    amanecer-policromo
cada uno necesitaba del otro
para su propia permanencia.

The Wisdombooking (II, 5.16)

Una vez finalizado el acto, Lord Chamberlain permanecía en Everlanding Castle sin otra misión que la de dejarlo en condiciones para su clausura. Mandaba baldear sus interiores, retiraba los manteles y candelabros, desmontaba los cortinajes y extendía la alfombra multicolor a lo largo del jardín, rodeando todo el edificio. En cada una de estas ocasiones mandaba llamar a Mrs. Rain Cloudburst, la Dama del Cielo y huésped del Templo de Déndera, después ordenaba a todo el servicio, contratado exprofeso, que recogiera la iridiscente estera con el máximo cuidado y la desplegara por entrambos lados de Everlanding Castle, extendiéndola desde sus más altas almenas y la mantuvieran en tal posición mientras Mrs. Rain Cloudburst descargaba sobre ella su enorme caudal, hasta hacerla resplandecer con su máximo fulgor. Luego que Mrs. Rain había culminado su objetivo, el servicio sostenía la ilustre moqueta en tal posición hasta que se hubiera totalmente desecado.

Cada vez que uno de estos acontecimientos se celebraba en la Mansión de Everlanding, todas estas ceremonias tenían lugar de forma tan reiterada que, cuando las gentes de Heavenwide veían reflejados en el aura los destellos del infrarrojos al ultravioleta, sabían que Lord Kosmos había celebrado una recepción en su Castillo.

Agotadas las tareas de reordenación y limpieza Lord Chamberlain recorría una a una todas las estancias hasta asegurarse que nada había quedado por hacer en ninguno de sus interiores, luego procedía a atrancar cada uno de sus ventanales y cerrando con sumo cuidado y precisión el gran portalón de acceso al recinto, lo abandonaba pausada y silenciosamente dejándolo bajo la exclusiva y estrecha vigilancia exterior de The Warlikeless Army y de la Reina Nut.

 

([1]) La Reina Nut: Diosa del Antiguo Egipto, representaba el cielo. Suele aparecer como una mujer con el cuerpo arqueado y cubierto de estrellas. Engullía al sol cada tarde quien recorría su cuerpo y mostraba su forma renovada cada mañana. Hija de Shu (Dios del aire) y Tefnut (Diosa del agua), era esposa de Gueb (Dios que representa la tierra = Egipto), con el que tuvo cuatro hijos: Osiris (Rey de los Infiernos), Isis (Diosa  de la fecundidad), Set(Dios del Desierto) y Neftis(Protectora de los sarcófagos y los Vasos Canopos que contenían las visceras del difunto). Para completar la fábula del “epagómenos”, necesitaba un quinto hijo: Horus el Jóven, (hijo a su vez de Osiris e Isis), ya que Osiris también era conocido como Horus el Viejo. Ra, junto a la Diosa del Cielo, Geb y sus cinco hijos formaban la Enéada de la Heliópolis.

El Gran Rio Celeste que forma un puente entre Oriente y Occidente no era otra cosa que la Vía Láctea.

FLORILEGIO de Dimes y Diretes (recopilación de 2015)

Confucio creador de las AnalectasCerrado el 2015, creo necesario hacer la recopilación anual de las ANALECTAS o florilegios de JOEL HERAKLION. Con esta tercera edición parece haberse convertido esta publicación en algo ya tradicional, que prometo mantener, a ser posible de forma puntual, cada cambio de año. Los que me conocen y siguen saben que todas han sido publicadas antes en twitter y facebook.

Publicaciones anteriores:
Florilegios 2013Florilegios 2014

 

 

El destino no está en nuestra mano pero podemos propiciarlo. Si buscas lo que deseas que suceda, bueno o malo, será más fácil encontrarlo.

Cuando no impera el sentido común, termina por imponerse la iniciativa de aquellos a quienes menos les interesa que prospere dicho sentido.

Hay una radical diferencia entre comunicarte para expresar tus convicciones y conquistar la popularidad con tus opiniones más extravagantes.

Estar de acuerdo con la tribu es más por razones de seguridad global que por coincidencia con sus convicciones. Falta de pensamiento crítico.

Los muros de la mente son de runas de creencias religiosas, políticas y mediáticas. Nos ayudan a apuntalarnos pero nos impiden ver más allá.

Convertir al enemigo, al malvado o al delincuente en mártir no es garantía de lograr con ello su impopularidad ante los demás conciudadanos. Crear mártires nunca fue rentable para los verdugos.

Libertad es poder hacer lo que está permitido. Si se pudiera hacer lo prohíbido ya no habría libertad; los demás también tendrían esa facultad.

Hay que tener cuidado en no confundir el que nadie es imprescindible con aquellos que son muy recomendables.

Si buscas al culpable los tiernos lo encubrirán. Si buscas soluciones sus víctimas lo evidenciarán. Pon la solución, el castigo vendrá luego.

La fidelidad a mi pareja solo mientras dura el amor. A las ideas solo hasta que constate que estoy equivocado. Nada es para siempre.

Mientras sigas pensando que los que se equivocan son los demás, no estarás en condiciones de corregir tus propios errores.

La política es una actividad noble, pero nunca puede ser una profesión.

El malvado que engaña a un bondadoso se cree el más inteligente. Nada que ver la maldad con la inteligencia ni la bondad con la estulticia.

Desconfía de quien te ofrece su ayuda para solucionarte conflictos o problemas que él mismo te ha creado.

Tanto el éxito como el fracaso son valoraciones humanas siempre subjetivas y frecuentemente erróneas. Ambos son efímeros y transitorios.

Dicen que todos tenemos un precio. En cuanto a mí no sé si es que soy muy caro o que no le intereso a nadie. Aún no he encontrado el mío.

El término alienígena es el status más elevado del sentimiento identitario que la humanidad debe superar, si no el desencuentro está servido.

emigrantesCuando camino por un sendero transitado por una inmensa mayoría de personas, lo primero que me pregunto es ¿quién nos ha conducido hasta él?

Iguales y diferentes; el antónimo de la igualdad es la desigualdad y el contrario de la diferencia es la homogeneidad.

Los diplomáticos son personas a las que no les gusta decir lo que piensan, a los políticos no les gusta pensar lo que dicen.

Karl_Popper

                       Karl Popper

La confianza en la ciencia hay que tenerla desde la óptica de Karl Popper: es solo un camino. La fe religiosa depende de cada uno, es relativa.

Un pasado no superado es un presente no disfrutado. Y un futuro abandonado.

Una fuerte convicción del poder: no decir la verdad sobre las realidades económicas de hoy en día. La gente no lo soportaría.

No es fácil entender el doble sentido de las declaraciones de los políticos sí careces de la malicia con que las piensan. Un civil sin malicia.

Antes de decidir que alguien te va a oír reflexiona sobre si te va a escuchar. No malgastes tu tiempo ni tu energía inútilmente.

Primero nuestra familia, luego mis vecinos, mis conciudadanos, mis compatriotas, al final todos los seres humanos.

El mantenimiento de tu prestigio, en un debate abierto, va a depender de tu capacidad de reconocer válido el discurso de otros contertulios.

La idea, el concepto que bulle en nuestra mente, tiene volumen: es tridimensional. El lenguaje con que la expresamos es plano: es bidimensional.

La singularidad de cada uno de nosotros nos iguala a todos.

Aunque la mayoría de políticos son un problema, la política NO ES el problema. Es necesario que toda la ciudadanía se implique en política.

El saber es un espacio universal donde todos podríamos coincidir, sorbiendo frutos de él sin medida y sin fin: la salvación de la humanidad.

Cuando hablamos de “los demás”, nosotros mismos somos también sus “demás”. La cultura y la gestión del prójimo son cruciales para el futuro.

Los valores esenciales alcanzan la universalidad, más allá de las fronteras. Mientras, soportan una diversidad de expresiones culturales.

Entre las “civilizaciones humanas” están las naciones, las etnias y las religiones. La “civilización humana” es esa aventura en que estamos.

Es penoso que aquellos a quienes les has dedicado parte de tu tiempo te olviden, pero más triste es aún que te ignoren.

Si no se hacen ocho apellidos de los 15 territorios restantes pensaré que solo se trataba de potenciar los nacionalismos independentistas.

A mi edad ya he hecho casi todo lo que tenía que hacer. Tan solo me metí en política para ayudar a los demás a hacer lo que les queda por hacer.

El dominio de la lengua no hace literatos, el de los colores no hace pintores. La dialéctica no basta para ser políticos: necesitan talento.

Desde luego no siempre mi criterio coincide con el de mi interlocutor, pero es demasiado frecuente que él piense que el equivocado soy yo.

Lo trascendente se camufla a menudo como banal, mientras lo superfluo se presenta tantas veces como primordial. Escala axiológica alterada.

Lo laico no es caer en lo irreverente es estar más allá de lo religioso, no más acá. Implica respeto a cualquier culto incluso la falta de él.

Para trabajar por lograr un objetivo hay que mantener la esperanza de conseguirlo pero para mantener esa esperanza hay que seguir trabajando.

Actuar responsablemente es la mejor manera de evitar tener que hacer frente a responsabilidades. No intentes ir más allá de tus capacidades.

El ensimismamiento, el desviar la mirada, nos impide ver lo que tenemos delante.

Primero se dice lo que se dice, luego se hace lo que se hace, pero pocas veces se hace lo que se dice. En política se entiende.

La conducta educada se observa en presencia del prójimo, el civismo se practica solo, sin necesidad de testigos.

Entre dirigir y mandar hay la misma distancia que entre lo racional y lo arbitrario.

Por humildad siempre me sitúo un peldaño por debajo de mis interlocutores pero la soberbia de muchos de ellos evidencia mi lamentable error.

Mi esposa es lo suficientemente independiente para no aceptar una propuesta mía sin antes asegurarse por sí misma de que es acertada y lo suficientemente inteligente para que yo acepte las suyas sin necesidad de comprobarlo.

FUNCIONALISMO Y FUNDAMENTALISMO DEMOCRATICO

Entre la estructura de la mente y la estructura del cerebro hay una gran distancia y mucho confusionismo.

filosofia de la menteHoy sabemos, gracias a nuestro inefable Ramón y Cajal y su “teoría de la neurona”, que nuestro cerebro está compuesto por innumerables células almacenantes de información y, gracias a los estudios que sus sucesores nos han regalado, que con las comunicaciones que establecen estas neuronas a través de las sinapsis somos capaces de recibir, almacenar, elaborar y editar conceptos, ideas y pensamientos.

Pero hemos evolucionado de tal manera que las máquinas, las computadoras, e incluso los “pequeños” chips inteligentes como los de un móvil, hoy rebautizado como Smartphone, han llegado a cotas en las que parece que nos superan en esta labor. Sin embargo esta tecnología ha llegado a incidir en campos antaño reservados al ámbito del pensamiento como la filosofía y es ahí donde aparece el concepto de “Funcionalismo filosófico” o “Funcionalismo computacional”, llegando a comparar algunos pensadores dos ámbitosfuncionalismo filosofico tan extraños como son la mente humana y los circuitos electrónicos.

No es de extrañar pues que por este camino, con el cada vez más pujante fundamentalismo democrático – como advierte Gustavo Bueno en su visión de lo que él mismo identifica como “pensamiento Alicia” – nos estemos viendo abocados de forma vertiginosa a perder consciencia (que no conciencia) de nuestra propia naturaleza, tanto en el plano individual como en el social.

España está inmersa en un verdadero tsunami, no ya financiero y económico, sino social y político. Estamos asistiendo a escenarios que escapan a lo racional, afirmaciones y propuestasel-objetivismo-y-el-subjetivismo que también parecen propias de poblaciones en las que la cultura y el conocimiento todavía no ha alcanzado el nivel mínimo que estimaríamos para considerar a tal conjunto social como “culturalmente equilibrado” – que no ya avanzado – así lo estamos viendo a poco que escrutemos en las encuestas electorales y sus cocineros, en los mensajes que ruedan por los noticiarios de la televisión y por las rotativas de la prensa.

Solo a título de ejemplo, sin entrar en mayores puntualizaciones:

¿Qué dirían ustedes de la decisión adoptada por una población anglosajona que pretende a través de la mayoría estadística una reforma educacional para instaurar como obligatoria la enseñanza del Diseño Inteligente? Les dejo el enlace a la noticia para que no crean que me lo acabo de inventar ([i]).

Pues bien, de seguir por este camino, un buen día veo a los pasajeros de un autobús decidiendo por mayoría en qué esquina tiene que girar el conductor o a la tripulación de un barco – o de una aeronave – decidiendo a qué puerto o aeropuerto debe dirigir el capitán su navío.

([i]) http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/diseno-inteligente-en-inglaterra.html

La superficie de la cloaca

Que la superficie de la cloaca siempre esté lisa y opaca. Por Joel Heraklión Silesio.

cloacas del Estado

Cuando en Julio de 1983 tiene lugar el acta fundacional de los GAL suena a bomba por la espalda, lanzada desde una boca de alcantarilla cuando el personal estaba pendiente de la maratoniana declaración de Mario Conde y su corrupción económica. Será un misterio ya vitalicio, como auguraba Vázquez Montalbán en 1994, saber si Amedo y Domínguez crearon aquella crisis por el procedimiento de tirar de la manta, despechados por promesas incumplidas, o si fue el juez Garzón quién les retiró la manta ante la evidencia de tener el culo al aire. Pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente cínico es el comportamiento de los portavoces gubernamentales en toda esta amalgama de “asuntos de cloaca”.

 

  • “Tranquilo Luis, aguanta.”
  • El borrado de los discos duros de Bárcenas con desaparición de la causa instruida.
  • El entramado Gürtel.
  • La “herencia” de los Pujol.
  • Los ERE´s a la flamenca.
  • El caso Edu.
  • La operación Púnica.

Y podríamos seguir.

 Esa es la consigna. Que se crea en las cloacas del Estado, que ciertamente existen, es ya de dominio público. En los últimos diez años han sido la comidilla de la prensa, de la TV y de los digitales informativos. Pero yo he constatado la existencia de otra cloaca, no del Estado, pero sí de interés de la cosa pública, cuya superficie se intenta mantener lisa a toda costa y su contenido opaco a toda luminosidad cualquiera que sea su longitud de onda.

Es complejo, ciertamente complejo, porque en este sarao intervienen muchas voluntades, en primer lugar las de aquellos que tienen la capacidad de compra y en segundo lugar las de los que tienen la debilidad de ser comprados, no con dinero, ni con comisiones, sino simplemente por interés promocional, por pertenecer al grupo elitista de quienes parece que se han reservado el derecho de pernada. De esta manera la dirección se garantiza su permanencia bajo el velo de una aparente elección democrática y los súbditos esperan pacientemente a que su fidelidad sea oportunamente indemnizada.

 cloacaEn noviembre de 2013 tuvo lugar la creación del máximo órgano de Gobierno entre congresos de un determinado partido político cuyas propuestas programáticas incluían con especial trascendencia en su ideario: la lucha contra la corrupción y la defensa de la transparencia en la política. El proceso electoral de este nuevo órgano estaba perfectamente reglamentado en los estatutos del partido. En el seno del propio Congreso se procedería a la votación, en listas abiertas, de los 150 componentes del mismo. Hasta aquí, nada que objetar.

Casi a año y medio vista de aquel acontecimiento he podido ir comprobando los efectos de lo que aquel proceso supuso. Cuando se estaban confeccionando las postulaciones para formar parte de aquel órgano intermedio entre Congresos, se me invitó a que formalizara mi propia postulación ([1]) pero nunca lo hice. Carecía, al menos entonces, de razón objetiva alguna para negarme a tal postulación salvo la convicción interna de que quizá otros compañeros estaban mejor preparados que yo para ello y que ésta sería una buena razón para no resultar elegido.

A los pocos días de finalizar el plazo de presentación de solicitudes se confeccionó por cada órgano territorial la lista de los candidatos de entre los cuales habían de resultar elegidos por el Congreso en ciernes el cupo de representación que, dentro de esos 150 compañeros, correspondía a cada demarcación territorial.

Y entonces se me lanzó el dardo. Uno de los componentes de aquella lista y que a su vez ostentaba un cargo de representación territorial me susurró que si lo hubiera hecho (postularme) estaría dentro del cupo que desde la dirección nacional se le había solicitado y que garantizaba que sería tenida en cuenta a la hora de la votación. Sinceramente no me lo creí, consideré que se trataba de mandarme un mensaje,  intentar convencerme de que, por no haber secundado sus proposiciones, me estaba perdiendo la posibilidad de formar parte de aquel órgano de gobierno entre congresos.

El tiempo me ha demostrado cuán equivocado estaba, no era ninguna invención del confidente, las sucesivas decisiones (votaciones) emanadas desde entonces de éste órgano han sido evidentes, resultados aplastantemente mayoritarios a favor de las propuestas (resoluciones) de la alta dirección. Con excepción de la última que se produjo recientemente en que, aunque los resultados han seguido siendo favorables a la cúpula, el porcentaje no ha sido tan aplastante.

Y es que la lucha por mantener la superficie de la cloaca lisa y opaca, parece que está llegando a su fin.

Joel Heraklión Silesio.

([1]) Estatuariamente todo afiliado, al corriente en sus pagos y sin sanciones, puede postularse, sin necesidad de avales, a distintos órganos de Gobierno de este partido, lo que constituye uno de sus signos de identidad y resulta relevante para una auténtica democracia interna.

ENERGIAS MALGASTADAS

¿Porqué nos obstinamos en intentar reconstruir todo un edificio desde la puerta del rellano? ¿Verdad que parece un absurdo?

Observo que hay muchos afiliados que se empecinan en introducir grandes cambios en las estructuras de ese edificio que supone UPyD y lo peor es que esos cambios pretenden introducirlos desde su propia perspectiva personal, creyendo que su idea es la mejor, para alcanzar no sé qué objetivos de perfeccionamiento en cuestiones tan discutidas y discutibles como eso que se ha dado en llamar democracia interna.

Algunos quisieran llevar su personal concepto de democracia hasta sus últimas consecuencias, tales como acabar por convertir el funcionamiento del partido en un sistema asambleario.

 ¿Qué hay cosas que no funcionan como a muchos nos gustaría? Pues claro, faltaría más. ¿Nos creemos aún que estamos en el paraíso terrenal, en el más puro sentido histórico-religioso del término, donde todavía no se ha perdido el estado de gracia? No, ya no, eso ya pasó, abandonemos esa actitud porque viviremos permanentemente equivocados. Esto es el mundo real, ese mundo post-paradisíaco, en el que alguien cometió un error y trató de inducir a los demás a incidir en otro análogo para reconciliarse consigo mismo.

Navegando

Navegando

La democracia, la verdadera democracia, hay que llevarla a la sociedad real, a la calle, al ciudadano y en el interior del partido cabe pretender y exigir un determinado nivel de ese ejercicio democrático, pero no exacerbarlo. Porque yo concibo a este partido como un buque que está sorteando profundos remolinos, grandes marejadas, tratando de ganar millas o leguas a los trasatlánticos que provocan y mantienen todo ese entramado de defensa de sus propias estructuras por encima de los intereses de los ciudadanos, incluso de aquellos que, con su voto, les otorgaron parcelas de poder. Y no puedo entender que el patrón de ese barco tenga que decidir permanentemente el rumbo a golpe de decisión asamblearia de toda la tripulación.

No, no es ese el camino. Habrá un momento en el que, llegados a un puerto de avituallamiento, los tripulantes tendrán la posibilidad de decidir quién va a ser el siguiente patrón, pero una vez designado cabe esperar al final de la siguiente travesía sin pretender imponerle el rumbo que cada uno de los tripulantes consideren a cada instante.

Los que tal cosa pretenden no están consiguiendo más que la nave escore, navegue con rumbo inconstante, dificultándole el camino para llegar al siguiente puerto.

Dejémonos de lamentaciones y estemos por la faena. Pongámonos a bogar juntos. Cuando llegue el momento y, si la situación lo requiere, ya habrá ocasión de renovar los mandos, desde el capitán hasta el jefe de máquinas, pasando por el maestre y contramaestre, pero a su debido tiempo, cuando nuestras propias normas que hemos aprobado en los congresos lo establezcan y hayan devenido las mayorías suficientes para ello.

Mientras, debemos seguir trabajando, sin darle baza al contrario ni ventaja a los que llevan más tiempo en el navegar de la política. Debemos seguir con la mirada alta y el paso firme bogando junto a la borda para volver a conseguir, cuando así se requiera, las firmas necesarias para condicionar otro parlamento, como hace poco hicimos con el andaluz, para conseguir que por fin los medios, la opinión pública y los partidos viejos comiencen a hablar de imputados en listas, de regeneración democrática, de eliminación de aforados, propuesta que ya hemos contagiado a otro a quien, quizá por otras razones más sonoras, le puede haber costado su dimisión.

Hemos sido capaces de poner en marcha toda una maquinaria pesada capaz de romper un bipartidismo que ya lo está de facto.

¿Porqué tenemos tanta tendencia a olvidar estas realidades y entretenernos en vericuetos internos, a destiempo, pensando que somos cada uno de nosotros los que tenemos la verdad de nuestra parte y los demás andan errados? Ni aquella es verosímil ni ésta se halla tan desviada.

Si todas esas energías las empleáramos en seguir bogando con fuerza y al unísono ¿Os imagináis las metas que hubiéramos podido alcanzar además de las ya logradas?

Tengo la absoluta seguridad de que estas líneas no van a mover conciencias ni cambiar actitudes, al tiempo que pienso que es triste que así sea. Si la capacidad de reflexión de los que porfían en la actitud que denuncio fuera la apropiada, ni siquiera hubiera tenido necesidad de escribirlas.

Lástima de energías malgastadas.

MOMENTOS DE LA DEMOCRACIA

Todos los que ya llevamos algún tiempo impulsados como cantos rodados por esta torrentera que es la vida, portamos grabado a fuego en nuestras entendederas aquello de que todo es según del color del cristal con que se mira. Esto es cierto, pero nada nos costaría hacer un pequeño esfuerzo para mirar a través de un cristal incoloro y sin graduación – quizá con la graduación adecuada – que no deforme la realidad objetiva.

Me ha sugerido esta elucubración un artículo de opinión de una compañera en el digital “Información” del pasado 2 de marzo de 2014, titulado “El efecto Axe” y concretamente su siguiente frase literal: “El control de la comunicación comercial a este respecto es ejemplar si lo comparamos con otros tipos de comunicaciones como, por ejemplo, la política donde, hoy por hoy, no se puede penar más que con el voto que líderes (o partidos) nos seduzcan utilizando datos falsos.”

Por asociación de ideas he llegado involuntariamente a los ya muy trabajados conceptos de democracia, disciplina de partido y libertad de conciencia: difíciles hilos para trenzarlos mediante sendos bolillos y tejer con ellos un buen entramado político.

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En este mismo blog y en otra entrada denominada “DISCIPLINA O DEMOCRACIA”, ya lo afirmé y hoy lo reitero, sin disciplina no puede haber democracia y sin democracia no hay libertad. En franca consecuencia con esta idea, esbocé otra que hoy pretendo desgranar profundizando en ella: el respeto a la propia integridad ideológica del partido no debe depender de su democracia interna, sino tan solo de la disciplina de sus militantes.

Qué duda cabe, como afirma mi compañera en el artículo aludido, que el votante para defenderse de la “publicidad engañosa” que algunos partidos o líderes políticos nos lanzan, tan solo tiene en su mano, como única herramienta, el arma del voto cuatrienal, pero no es menos cierto que desde un tiempo atrás se viene reivindicando la “democracia interna” como un valor añadido en la organización de los partidos políticos que cada cual lo aplica con distintos grados de pureza.

¿Es necesaria – imprescindible – la democracia interna en los partidos? Bueno, en mi opinión, según del color del cristal… la respuesta a esta pregunta puede ser controvertida, aunque a mí me resulta axiomático pensar que se mueve en terrenos poco firmes, poco estables, en arenas movedizas quizá. La democracia – es innegable – es una norma de convivencia fundamental para que el individuo se desarrolle en libertad. La democracia nos permite, mediante caminos más o menos tortuosos, consensuar primero y promulgar después el conjunto de normas que han de regir nuestra vida diaria pero si, a continuación, no rige la disciplina necesaria para respetar dichas normas, todo el entramado decae. Es ahí donde los partidos políticos deben garantizar esa democracia, en las instituciones, en los órganos de poder, en la convivencia diaria de y con los ciudadanos. Pero internamente, en su organización interna ¿es deseable un autogobierno en total democracia?

El profesor Gustavo Bueno nos habla a menudo del concepto de “fundamentalismo democrático” y algunas de sus definiciones podrían ser aplicables a este terreno de juego cuando nos habla de los dos momentos de las sociedades políticas democráticas: el momento ideológico y el momento tecnológico. Entrar en su análisis requiere más tiempo y espacio que el que consiente este post, por cuanto trataré de, a costa de amputarlos parcialmente, traerlos al anaquel más asequible a la comprensión media.

El término “momento” debemos situarlo no ya en el sentido ordinario de unidad de tiempo, sino en el de la importancia de su contenido, más genérico.

Desde aquí debemos concebir el momento ideológico (nematológico, para el profesor Bueno) como el sustrato filosófico que recoge desde el concepto mismo del propio sistema democrático, hasta el ideario programático con que un partido político se ofrece a entrar en lid con sus oponentes en busca de sus objetivos socio-económicos para con los ciudadanos de un determinado Estado. El momento tecnológico, por el contrario, comprende todos aquellos caminos, métodos o sistemas organizados – sistema electoral, organización política del Estado, división de poderes, organización del propio partido, jerarquización de sus militantes, etc. – que permiten aplicar, implementar o simplemente transformar en eficaces los contenidos “nematológicos”.

Desde esta óptica, desde esta perspectiva cabe pensar que la organización interna de un partido se halla más próxima a su momento tecnológico que al nematológico y que, en definitiva, la democracia parlamentaria como sistema – en contra del fundamentalismo democrático que la presenta como “la forma más depurada de la convivencia política y social mediante la cual el género humano ha alcanzado por fin los valores supremos de la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad” – no es sino el menos deficiente de los sistemas de gobierno hasta hoy concebidos por nuestra mente.

Pues bien, restauro mi propuesta inicial: ¿es necesario llevar el momento ideológico y sus fundamentos filosóficos hasta el espacio ocupado por el tecnológico en el interior de un partido político? No estoy seguro de tener la respuesta, depende del color del cristal como ya he afirmado, pero de lo que sí estoy seguro es de que cuando un determinado partido político ha apostado por llevar el supremo valor de la “nematología” ideológica que sirve de fundamento a la democracia parlamentaria a su propia área de organización interna – lo que en términos de uso divulgativo se conoce como democracia interna – debe cuanto menos ser consecuente con ese mismo enunciado programático y dejar funcionar el ámbito de la disciplina dentro de su justos límites, como respeto a la norma dada o auto otorgada de tal suerte que la indisciplina solo – tan solo, insisto – consista en la infracción de la norma misma y en modo alguno en la indocilidad deliberada de una pretendida autoridad que desoye la norma misma.

Joel Heraklión Silesio.