ALGUNAS DISTOPÍAS DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Vaya por delante que he creído oportuno rectificar a tiempo el título de este artículo, preponiendo el adjetivo indefinido “algunas” ya que me he percatado de que seguramente no seré capaz de identificarlas todas. Al margen de la definición que nos ofrece la Real Academia, el concepto de distopía([1]) se ha usado en distintas áreas o escenarios conceptuales, como puede ser el arte, la medicina, o la política, campo este último al que me voy a ceñir y en el que quiero puntualizar que manejo la distopía como el riesgo de soportar los peligros potenciales de las ideologías, prácticas y conductas ominosas sobre las cuales se erigen algunos comportamientos de nuestras sociedades actuales.

No voy a entrar en el funcionamiento interno de los partidos políticos, donde podríamos encontrar no pocas de ellas, y no voy a entrar por tratarse de entidades privadas parcialmente reguladas por el derecho público pero cuyo funcionamiento interno es prerrogativa de sus propios órganos de gobierno, por cuanto su actividad queda fuera de la consideración de este artículo.

Sin embargo, en el sistema democrático español, abiertamente oligárquico, se evidencian ya varias de las distopías anunciadas.

Acudamos a la Constitución española vigente en cuyo artículo 67 se ordena que: “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo”, de donde se deduce que cada diputado electo es libre de decidir su voto en conciencia al emitirlo, ya sea de forma afirmativa, negativa o absteniéndose.

No obstante, la Ley de Partidos de 27 de junio de 2002([2]) habla en su artículo 8º, 5, c) de la obligación de los afiliados de “Acatar y cumplir los acuerdos válidamente adoptados por los órganos directivos del partido” lo que implica consecuentemente que deberán votar en el sentido que la dirección decida.

Primera distopía a destacar: que una Ley postconstitucional conserve una norma emanada de sus dos precedentes preconstitucionales, y que eventualmente pueda entrar en conflicto con un mandato constitucional al no respetar la libertad de voto (o de conciencia) de sus afiliados. Resulta innecesario, por evidente, enfatizar el hecho de que ningún partido haya mostrado la más mínima inquietud por ajustar esta normativa a la Constitución, esperando casi veinticuatro años para publicar una Ley en la que pase desapercibida su probable inconstitucionalidad.

Siguiendo en esta línea, es reiterada la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que impide al partido revocar a un parlamentario en el supuesto de incumplimiento del mandato imperativo, pero sí admite la posibilidad de que se le aplique una sanción interna a tenor de los propios estatutos del partido. De alguna manera el alto tribunal considera que el mandato constitucional de voto de conciencia, como no podía ser de otra manera, está por encima de la disciplina de partido.

Sin embargo, esta reiterada línea jurisprudencial no deja de resultar un tanto desconcertante si nos atenemos a algunos de los fundamentos en los que basa su criterio. Desde 1983, el Constitucional protegió a los diputados al señalar que “el cese en el cargo público representativo al que se accede en virtud de sufragio no puede depender de una voluntad ajena a la de los electores, y eventualmente a la del elegido”. Insiste en distintas sentencias que el Acta de Diputado es propiedad del electo y no del partido, y su cese solo puede depender de “los electores” o de su propia decisión. Analizando con calma estos pronunciamientos, resulta distópico que se atribuyan facultades de decisión a los electores, que tan solo pudieron insertar en la urna una papeleta con lista cerrada, elaborada por el propio partido, y a la par asignarles una facultad de revocación de la que legalmente carecen. Como diría Pasternak, ¿alguien puede atarme esa mosca por el rabo?

Diga lo que diga el Constitucional, la realidad del sistema oligárquico que impera en España evidencia que el único y verdadero propietario del acta es el partido político que confeccionó la lista y no el votante que carece de capacidad para seleccionar o discriminar dentro de esa lista a quién quiere elegir (diputar) y a quién no. Es algo así como de sentido común. Tanto más cuanto que si el electo incumple la disciplina de voto va a ser sancionado a tenor del reglamento interno ya que la jurisprudencia, absurdamente, le impide al partido rescatar el Acta.

Alguien puede pensar que yo estoy a favor del voto en conciencia y en contra del mandato imperativo, pero nada más lejos de la realidad. Mi posicionamiento a este respecto es mucho menos convencional que la doctrina imperante. Mi postura es que el votante debe adquirir esa facultad de revocar o rescatar el acta de un electo que incumple de forma grave ese mandato imperativo con que se le eligió. Cuando un ciudadano desea que alguien le represente en el poder legislativo, debe tener la capacidad real de designar de forma indubitada quién quiere que le represente, es decir, tiene que emitir el voto a favor de una persona y no de una lista, ni siquiera de una lista abierta que también va a ser elaborada por un partido, una coalición u órgano independiente. El acto de diputar implica, según el DRAE, destinar, señalar o elegir a alguien para algún uso o ministerio y ello tiene que llevar asociado el mandato imperativo si queremos en su momento ejercer el derecho de revocación. Es en este sentido que propugno una modificación de la Constitución, así como del sistema electoral vigente.

Estoy por supuesto en contra de todas esas distopías relatadas, pero para conseguir eliminarlas es necesario que la ciudadanía tome conciencia de ellas, eleve su nivel de conocimiento del sistema electoral español que debilita sensiblemente la democracia y que por último deje de pensar, en contra de las distopías, que la elección por distritos unipersonales sea una utopía. Es el que conocemos en nuestra corriente como Diputado de Distrito. CAMBIEMOS EL PARADIGMA.

Joel Heraklión Silesio

([1]) DRAE: Distopía: Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.
([2]) Curiosamente, la vigente Ley de Partidos, publicada casi 24 años después de la Constitución, mantiene la misma frase que sus dos leyes – preconstitucionales – precedentes, la de 4 de diciembre de 1978 y la de 14 de junio de 1976: Son deberes fundamentales… …cumplir los acuerdos válidamente adoptados por sus órganos rectores.

FLORILEGIOS 2016

El Genio de la Libertad (Dumont)

El Genio de la Libertad (Dumont)

El amor es la expresión emocional y socializada del sexo, mientras que éste es tan solo la socaliña de la vida para garantizar su propia subsistencia.

La política de hechos consumados: la dinámica más utilizada para llevar a cabo reiterados incumplimientos de normas eludiendo ser sancionado.

Vivir con total consciencia de nuestra capacidad de error nos lleva a estar más seguros de las conclusiones que alcanzamos, tras meditarlas.

No son los deportistas-artistas evasores los que tienen problemas con el fisco, somos el resto de ciudadanos cumplidores los que lo sufrimos.

En política, como en la vida, si tus convicciones son firmes no es excusable renunciar a ellas por alcanzar el poder o mejorar estatus social.

Cuando hallas a tu interlocutor en un nivel cultural inferior y tratas de rebajar el tuyo para no herirlo no te importe ser tú el lastimado.

Cuando la edad avanzada te alcanza corres el riesgo de comprobar que todo lo que no conseguiste fue consecuencia del miedo a no conseguirlo.

Vive cuestionándotelo todo sistemáticamente, te ayudará a despejar dudas, a salir del error y a vivir con la humildad de saberte equivocado.

Como si de la línea del tiempo se tratara, la opinión pública ha invertido la dirección del calificativo peyorativo fascista al de populista.

Acracia: ningún hombre es digno de juzgar a otro ni de disponer de su vida. El juez es un subproducto del poder para su propia subsistencia.

Si no lees tendrás que creer lo que te digan. Si lees aprenderás por ti. Si lees mucho discernirás lo que no necesitas aprender de lo que si.

La irresponsabilidad de quienes ignoran sus propias incapacidades y creen tener las soluciones, les inducen a asumir responsabilidades que sufrimos todos.

Hay personas que nunca tienen tiempo porque administran el que tienen para todo lo que necesitan. Otras simplemente no tienen tiempo de nada.

Mi abuelo, hombre sabio donde los hubiera, siempre decía que el papel era tan sufrido que se dejaba poner lo que fuera. Igual que las RRSS.

Mentir permite al prójimo la libertad de elegir entre creer o caer en la mentira. Engañar envuelve a la víctima anulando su libre albedrío.

Si a mí me halaga ser reconocido por quienes me conocen sin necesidad de darme a conocer ante quienes me desconocen ¿Es inteligencia emocional?

El conflicto es una de las formas más genuinas de la convivencia. Gustavo Bueno “España frente a Europa”

El mundo real, post-paradisíaco, en el que alguien cometió un error y trató de inducir a los demás a incidir en otro análogo para reconciliarse consigo mismo.

Generalizar al emitir una opinión no es otra cosa que asegurarse de cometer múltiples errores y ofender a quienes por lo general no conocemos.funcionalismo filosofico

Respetar una opinión – estar dispuesto a admitir que otros la mantengan – no obliga a compartirla. Si la compartes has dejado de respetarla.

La prensa en la mente, como el capital en economía, debe realizar una labor social. Cuando se piensa con el corazón se hierra con la razón.

Cuando a la verdad la consideramos irreverente la travestimos bajo una edulcorante mentira. La socialización de la hipocresía está instalada.

El ecléctico puede llevar la sobrecarga de ser el enemigo común de todas aquellas ideologías cuyos elementos comunes trata de hacer confluir.

No hay titular de derechos que no sea objeto de obligaciones. Los tribunales garantizarán el respeto de aquellos y el cumplimiento de éstas.

Hay un sector seudo populista y cobarde que disimula su españolismo, su condición taurina, su socialismo histórico y aplaude el nacionalismo.

Solo se puede sentir la soledad cuando te hallas rodeado en medio de un tumulto. Cuando estás solo es cuando puedes constatar que eres único.

Ensimismarse mirando el propio reflejo ante el espejo, obstruye nuestra visión. Hay que abstraerse mirando por la ventana la cruda realidad.

Cuando la verdad formal en una sentencia está muy alejada de la verdad material en la realidad, lo de administrar justicia queda en entredicho.

Cuando uno se da mucha importancia, la puede desgastar tanto que corre el riesgo de perderla. Solo conservará la que le otorguen los demás.

En el fondo la verdadera tragedia de la vida está en tener que mantener la sonrisa ante la propia tragedia. Resulta desgarradoramente triste.

Las cuestiones morales implican un conflicto de valores que exige un uso cuidadoso de la razón. La obediencia a otra mente es muy peligrosa.

La función de la RAE con respecto al lenguaje es la de “pulir cera”. Darla es misión del vulgo. Las instituciones nunca crearon las lenguas.

Lo que antes fue futuro, hoy es presente y mañana será pasado, pero eso viene sucediendo segundo a segundo. Nada se detiene, todo es fluir.

Hasta que la humanidad no considere lo identitario como un accidente geográfico y no como un rasgo diferenciador no progresará adecuadamente.

Las verdaderas amistades peligrosas son las que mantienen tu amistad mientras sigan creyendo que ellas están por encima de ti, en casi todo.

Eliminar nombres de calles de corte sectario sustituyéndolos por otros, también sectarios pero de signo contrario ¿es o no un contrasentido?

Yo, como taurino de pro convencido y amante de los animales propongo que se le cambie el nombre a “Despeñaperros” por ser vejatorio para ellos.

Hace tiempo que he eliminado la palabra “podemos” de mi léxico personal. Ahora digo: podríamos hacer tal cosa o ir a tal sitio. Salud mental.

Si se tiene clara la abstención ante un posible nuevo gobierno y se afirma públicamente no puedo entender que se espere a la segunda vuelta.

No hay que temer a los fracasos. Casi todos son el germen de los futuros éxitos. El riesgo es consustancial a la vida, es su entorno natural.

La formación de un gobierno en minoría no debería depender del apoyo de los ideológicamente próximos sino del sentido común de los políticos.

Pues yo sigo pensando que el día que se desmantelen las fronteras de todos los países del mundo se acabará con el problema de la inmigración.

Si JM Aznar no resucitó al Montesquieu que remató Felipe, lo del control del poder judicial no era de izquierdas sino de partidos oligarcas.

Todos mis compañeros de partido gozan de mi amistad y simpatía pero no creo en la capacidad de algunos para gestionarlo al margen del nivel.

A los taurinos les pasa con José Tomas lo que a los antitaurinos con la tauromaquia: el sentimentalismo les deforma la realidad, se contagian.

Es preferible resistir a quien no soportas que soportar a quien no resistes. No es cuestión de conceptos sino de actitud ante el incómodo.

Ser libres de tener opinión propia es respetable pero no todas lo son. Hay quien fuerza la realidad para hacer prevalecer la suya sobre otra.

Si mantienes tu criterio ignorando que tu argumento es el más débil estás abocado a ser el perdedor en la dialéctica. Rectifica para vencer.

Mantener tu ética personal íntegra, protegida, a prueba de balas, te permite mantener un amor propio fortalecido resguardado de todo egoísmo.

El éxito requiere tesón y sacrificio, saber dónde debes invertirlo requiere claridad de ideas y mejor conocimiento de las propias facultades.

Aún no sé si lo mío es timidez o vergüenza pero sigo sin querer aparecer en listas electorales (internas o externas). Sigo sintiéndome libre.

Desde que está mal visto salir fumando en las series televisivas españolas todos salen bebiendo. El alcohol acabará sustituyendo al tabaco.

Deberíamos mirar al presente reflexionando sobre el recuerdo de lo que ha sido el pasado para ser capaces de proyectar un futuro más fecundo.

Cuando el de arriba prefiere ascender al amigo en lugar de al competente acabará pronto-tarde fracasando o cayendo en un espantoso ridículo.

La pasión por encontrar la verdad ha de ser mayor que el temor a afrontar las terribles consecuencias que en ocasiones conlleva encontrarla.

2007ElectionsCuando a un partido dictatorial le votan cinco millones de españoles la pregunta es ¿Se equivocan esos votantes, o son todos anti demócratas?

Solo la duda me ofrece garantías de veracidad. Lo dijo el filósofo, dudar es pensar y pensar es existir. La duda es el método, existir el fin.

Se tilda de políticamente incorrecto a quién expresa su opinión al margen del auditorio. No consideraré una invitación adonde no pueda serlo.

Cuando ante una situación clara alguien me dice que tiene que pararse a pensar no sé si es lento en el discurso o está meditando como mentir.

El indocto trata de imponer sus peregrinas convicciones ignorando los fundados razonamientos de quienes se apoyan en informaciones veraces.

Si tu protesta no la formulas en el lugar idóneo y en el momento oportuno, quedará como quejido de dolor en solitario que a nadie alcanza.

Alguna autoridad debería establecer sobre la obligatoriedad del uso de las cookies en la web que una vez aceptada ésta no fuera reiterativa.

Son tantos los españoles acostumbrados a pagar sin IVA y a mentir sobre la edad que les parece natural que los políticos mientan sin dimitir.

Aquellos que piensan distinto de mí no tienen por qué ser mis enemigos como algunos de los que piensan como yo tampoco son siempre mis amigos.

La excelencia está próxima a la utopía. La labor bien hecha, aunque con deficiencias, lo es siempre que no sea humanamente posible mejorarla.filosofia de la mente

La memoria es un gran instrumento al servicio del raciocinio al que podemos sacar mucho partido siempre que no se malgaste con banalidades.

Respetar a una persona es hablarle como a un ser humano libre, no como a un ser dependiente por su pertenencia a una determinada comunidad.

El papel de la cultura al presente debería consistir en proporcionarnos herramientas intelectuales para progresar y morales para sobrevivir.

Cuando no me pronuncio sobre un acontecimiento o propuesta no debe entenderse falta de atrevimiento o pusilanimidad, es solo desconocimiento.

Hay que permanecer en la duda para encontrar las respuestas necesarias, pero cuando uno empieza a comprender las cosas es hora de marcharse.

La historia, como hecho del pasado, hay que dejarla atrás. El progreso implica renovación y superación de viejos hábitos nada edificantes.

La libertad de conciencia no otorga al devoto de cualquier religión el derecho a coaccionar ni atentar contra nadie o a reclamar privilegios.

El equilibrio biológico se mantiene gracias a la depredación que unas especies mantienen sobre otras. Los humanos estamos fuera de ese control.

Los avances científicos han evidenciado muchas de las mentiras sobre las que se asienta la sociedad sin que por ello cambien los paradigmas.

La esencia de nuestro pensamiento se compone de lo que sabemos, de lo que creemos y de lo que deseamos, por ello es tan difícil ver la verdad.

Cuando afirmo algo o manifiesto una convicción, lo importante no es que lo que yo diga sea lo acertado, sino que coincida con lo que pienso.

La imaginación es una cualidad que conviene cultivar desde la razón y el equilibrio. Usada sin control nos puede llevar a un cataclismo.

Si consigues exponer tu idea o mensaje en 140 caracteres, sin necesidad de usar apócopes o letras viudas, demuestras gran capacidad creativa.

Si – por reivindicar lo que crees justo – creas una víctima, solo consigues que crezcan sus adeptos y que tu reivindicación devengue injusta.

Las ovejas no necesitan del pastor, es éste quien trata de conseguir un rebaño en el que ellas dejen de ser libres.

La inexperiencia nos lleva a correr riesgos innecesarios. La madurez nos proporciona serenidad ante el peligro. Pero no es cuestión de edad.

Cuando quien pretende defender las creencias, ideas o convicciones en las que honradamente cree, pierde la compostura, cae en el fanatismo.

Tomar decisiones a destiempo, tempranas o tardías, es como sembrar en terreno baldío. Antes hay que preparar el terreno, abonarlo y cuidarlo.

Toda convicción nace con la duda, florece con la reflexión y madura con la acción. Cultivar esta planta desarrolla el intelecto y la persona.

Cómo saber de antemano si una causa está perdida aunque esté sostenida empecinadamente por quien la abandera contra la opinión de la mayoría.

Solo los que han intentado pintar un cuadro, componer una canción o escribir una novela sin conseguirlo, saben del verdadero valor del arte.

En los círculos en que me muevo en política siempre estoy fuera del tiesto, nunca pienso lo que digo… ¿será porque solo digo lo que pienso?

Confundir la educada modestia de quien habla con su candidez, simpleza o ignorancia es un error en el que cae quien carece totalmente de ella.

Creo haber conseguido llegar a la vejez con la conciencia limpia, no obstante es conveniente mantenerla en remojo para evitar que se mancille.

Cuando alguien habla despectivamente de los españoles, lo hace de mí y si él lo es, también de él mismo. Solo él queda en entredicho. Yo no.

Quien, para destacar, trata de impedir que otras personas de su entorno destaquen por encima de él, ciertamente acaba destacando solo en eso.

Todos los políticos piden altura de miras unos a otros mientras cada uno sigue mirándose al ombligo. Y los que la tienen han sido expulsados.

De profundas dudas fructificaron mis más consistentes convicciones. A pesar de ello continúo dispuesto a reconsiderarlas permanentemente.

Ni la amistad debe condicionar mi capacidad de confluencia con la opinión del amigo, ni mi discrepancia con él debilitar una sólida amistad.

La palabra demagogia siempre ha tenido mucho más éxito que el vocablo democracia. Este último es muy popular, pero el que siempre se lleva el gato al agua es el otro.

No sé si la humanidad va a llegar a tiempo de explicar por qué estamos aquí, el porqué del universo, antes de que desaparezcamos como género.

Los que pudieron haber nacido y no lo consiguieron se libraron de la muerte. Los que finalmente nacimos ni siquiera nos libramos de la vida.

Quien tiene un sentido trascendente de la vida ignora que hay personas a las que es necesario sobornar para que le tomen en consideración.

El tiempo que necesitamos dedicar al ocio y al sustento, reduce sensiblemente la capacidad de reflexión para alimentar nuestro intelecto.

La vida es solo un parche entre dos infinitudes: el puente colgante que une el nacimiento con la muerte.

Vivimos en un mundo que pende del poder de las palabras y no de los actos donde lo que prospera es un falso lenguaje que cautiva a las masas.

La honestidad te garantiza la verdadera amistad. El verdadero amigo implica que esa honestidad se mantenga en un recorrido de ida y vuelta.

Patriotismo versus nacionalismo.

Existe la tendencia a establecer relaciones de “parentesco” ideológico entre el patriotismo y el nacionalismo, pero la realidad es que se trata de conceptos totalmente antagónicos u opuestos.

Los patriotas aspiran a un amplio espacio en el que convivan múltiples comunidades, aunque posean lenguas distintas y creencias diversas dentro de un sistema político que les garantice igualdad de trato ante la Ley.

Los nacionalistas sueñan con una dominación total cuando se consideran mayoría frente al resto, imponiendo sus propias normas, o al separatismo si se encuentran entre las comunidades minoritarias con el fin de patentizar sus aparentes diferencias.

Joel Heraklión Silesio.

ESTAR EN POLÍTICA O ENTRAR EN POLÍTICA

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En esta ocasión pretendo sincerarme con los que me conocen bien y desnudarme ante los que no me conocen tanto o ni siquiera me conocen.

A mediados del 2011 comenté con mi esposa la propuesta que me llegaba desde el partido de encabezar la lista a la alcaldía de mi municipio en las elecciones locales de aquel año. Su inmediata respuesta me dejó congelado, casi en estado catatónico:

  • Pues, voy a hablar con la emisora de radio del pueblo y proponer que te hagan una entrevista.

En ese momento me enfrenté por primera vez al vértigo de entrar en política. En mi vida profesional he hablado numerosas veces en público en distintos foros, he impartido charlas y conferencias, por lo que hacerlo una vez más no me creaba ninguna dificultad, pero otra cosa era pensar en el contenido de esa entrevista radiofónica como candidato por mi partido a la alcaldía municipal. Ese contenido sí me preocupaba, porque no iba a hablar en mi propio nombre sino en el del partido político que representaba.

Y es que hay quien “está” en política – como es mi caso – y quien “entra” en política que es el caso de otros.

Hacía tiempo que me dolía España:

– Los gobiernos autonómicos reclamaban cada vez más competencias generando profundas desigualdades entre los españoles de uno u otro territorio.

– Se generalizó la sentencia de “Montesquieu ha muerto”. Este “afeitado”, al más puro estilo taurino de los cincuenta, lo remató otra reforma judicial: los jueces perdían la facultad de decretar prisión provisional, prerrogativa que quedaba en manos del fiscal.

– Las Diputaciones provinciales se habían convertido en residencias para los familiares, amigos y adláteres de los partidos.

– El sistema electoral favorecía cada vez más a los grandes y éstos a su vez – aún siendo antagónicos – se protegían recíprocamente para mantener el “statu quo” impidiendo su modificación.

– La composición de las listas electorales dependía claramente de la obediencia debida a la dirección del partido y no de los méritos y cualidades de los susodichos.

– Los políticos condenados judicialmente por delitos cometidos en el ejercicio de su cargo eran sistemáticamente indultados.

Me dolía España, por éstas y por algunas otras situaciones similares que, por conocidas y corrompidas, no precisan de más puntualización.

Por ello decidí estar en política y por ello me afilié.  Me afilié porque en aquellos momentos, ya avanzado el año 2008, aquel partido naciente precisaba de toda la ayuda que cualquier ciudadano español, consciente de los desaguisados relatados, pudiera ofrecer. Pero tengo claro que una cosa es estar y otra “entrar” en política.

Hoy, en 2016, aunque volvemos a encontrarnos en una situación muy próxima a la de entonces, la realidad no es la misma. Nos hemos quedado sin representación en el Congreso, pero la mantenemos en el Parlamento Europeo, en una Comunidad Autónoma y en bastantes municipios. Por lo tanto en la actualidad no es precisamente la ayuda de “ciudadanos conscientes” lo que necesita este partido – que también – sino el rumbo y ritmo que se le imprima desde la nueva directiva nacional que se decidirá próximamente.

Aquí es donde pretendo exponer mis sensaciones y expresarlas a corazón abierto.

Lo único cierto es que el futuro del partido es incierto. Ya no se trata de un partido totalmente desconocido y nuevo, es una organización política que ha tenido representación en el Congreso nacional y en el parlamento europeo en dos legislaturas, que ha ocupado escaño en alguna autonomía, alcaldías en algunos municipios y concejalías en muchos, que ha pisado platós de televisión, salido en portadas de prensa y realizado entrevistas radiofónicas, en definitiva que ya no es un desconocido.

Y ¿quienes lo componen ahora? Quedamos unos pocos ilusionados con resurgir y entre los que quedamos hay de todo, como en la viña: hay personas capacitadas para responsabilizarse de la organización interna con eficacia, pero menos adecuadas para ser portavoces externos ante los medios y las instituciones; hay personas mejor capacitadas para afrontar la representación pública, con dotes oratorias y vena de liderazgo que, sin embargo, reducen su eficacia cuando tienen que desempeñar funciones de gestión, organización o administración interna. Una breve reflexión a este respecto: los portavoces que exhiben el partido al exterior deberían dedicarse a ello de pleno, sin que las labores de organización y administración interna les reste tiempo y eficacia, y viceversa, quienes llevan a su cargo las funciones de coordinación, organización y administración, no conviene que distraigan ni un minuto de su escaso tiempo para dedicarse a hablar en los medios y ocupar cargos en las instituciones.

Por último quedan algunos que tan solo aspiran a medrar, a “entrar” de lleno en la política a cualquier precio, intentando abrirse paso a codazos cada vez que detectan alguna fisura por la que infiltrarse en medio de los mejor preparados.

La próxima dirección nacional, el próximo Consejo de Dirección, va a tener una labor ardua, complicada y difícil, y al mismo tiempo peligrosa. No solo tendrá que ser capaz de construir un líder nacional que recupere la atención mediática y que sea capaz de transmitir los mensajes que permitan la recuperación del voto perdido, labor ardua, sino que ha de plantear un proyecto de partido que suponga una verdadera renovación, o refundación si se quiere, a través de una profunda reforma de los estatutos internos, cometido ciertamente complicado.

Pero además ha de tener la habilidad de crear los cauces necesarios para que, sin riesgo de la democracia interna, sea posible ofrecer a los más eficaces en organización su integración en los órganos correspondientes, a los que están dotados de capacidad de liderazgo en las portavocías publicas y lugares de representación institucional, todo ello sin que los agazapados tengan oportunidad de usurpar las posiciones de unos y otros, tarea este última no solo difícil sino peligrosa. Siempre lo dije y siempre me lo han oído decir mis compañeros más allegados: “Si el jefe de la empresa coloca al portero de secretario de dirección y al secretario de dirección de portero, ninguno de los dos funciona”.

Hoy lo tengo que decir abiertamente: mi continuidad en el partido, y quizá la de otros muchos compañeros, depende exclusivamente de cómo se encauce la nueva andadura. Pero para tomar la decisión final habrá que esperar al próximo Congreso nacional.

UPyD Y LOS TRAMPANTOJOS

“Encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.”

Si Platón hubiera vivido en el s. XXI nos hubiera hablado del trampantojo de la caverna, en lugar del mito, dado que la realidad social que vivimos se nos presenta en su totalidad como un gran trampantojo por medio del cual un enorme colectivo de ciudadanos, encadenados de cuello y piernas desde su nacimiento por un engranaje mediático-político que sobrepasa a cualquier pretendido cambio de poder o devenir ideológico, generalmente conocido como “stablishment” pero que el filósofo griego calificó como “farsantes prestigiosos”, proyecta sobre el fondo de nuestras conciencias imágenes que son reflejo ensombrecido de lo que éstos pretenden que confundamos con una realidad que dista mucho de ser la que nos ofrecen.

Mito de la caverna

La existencia de aquellos dos mundos, el sensible – de las apariencias – y el verdadero – de las ideas – es perceptible a cualquiera que se proponga cultivar un tanto de perspicacia y dar un repaso al panorama socio-político en que nos estamos desenrollando (que no desarrollando).

A poco que estemos dispuestos a pararnos a pensar sobre esta realidad, que no verdad, social en la que nos desenvolvemos, podremos comprobar que el trampantojo de la caverna de Platón está hoy más alejado que nunca de tratarse de un mito.

Si queremos seguir refrescando la continuidad del relato de “La República” veremos que alguien que proviene del mundo de las verdaderas ideas, trata de conseguir la liberación de aquellos que permanecen en el interior del de las sombras y el adoctrinamiento. En España este intento ha sido llevado a cabo en los últimos ocho años por un efímero partido político que hoy parece haber quedado postergado al más ruin de los ostracismos, al que no creo necesario identificar pero del que no quiero pasar por encima sin nombrarlo: UPyD.

A algunos de los que permanecíamos en el interior del mundo de las sensaciones y de las sombras nos deslumbró la luz que este conjunto de personas, de ciudadanos, nos mostró en sus innumerables intentos de hacernos llegar al mundo de las ideas. Platón no se equivocó cuando afirmó que esta labor, esa escapada al exterior de la caverna que simboliza la transición hacia el mundo real, el acceso a un nivel superior de conocimiento era labor de los sabios, de los filósofos. En esta realidad nuestra hemos podido disponer de la iluminación y magisterio de Fernando Savater.

Pero este intento, se nos advierte por el griego, viene acompañado por un camino complicado. Conseguir llegar a este mundo real (verdad) es difícil ya que representa el paso de lo sensible a lo inteligible. Lo sucedido en los últimos tiempos en España no hace más que adverar lo atinado del análisis de Platón. Pero ¿qué tiene de malo saber la verdad que a tan pocos interesa conocer? Nada en absoluto, salvo que le puede llevar a uno a darse cuenta de que vive engañado y ponerle en la tesitura de decidir si quiere seguir estándolo o no. Es triste, pero es así.

Es cierto. Ha sido un intento platónico en el más puro sentido alegórico del término, ha sido el viaje a Ítaca de Kavafis, tantas veces nombrado por Rosa Díez. Platón ya advirtió que el regreso al mundo de las sombras de los que habían sido deslumbrados por la luz, con la ayuda de los hombres sabios, el retorno a la caverna de los que han visto el sol y alcanzado la verdad, no echarán de menos su vida anterior ni los honores disfrutados, pero al pasar de la luz a la oscuridad tardarán en acostumbrarse a la penumbra y los que todavía permanecen en las sombras creerán que salir a la luz conlleva que se estropeen los ojos por cuanto no merece la pena la ascensión. El sabio que ha salido de las tinieblas debe ayudar a sus compatriotas. Las tinieblas representan una existencia en la que sólo se concede valor a lo sensible. En el ámbito social y político las tinieblas representan la manipulación de la opinión pública, que se basa en la persuasión mediante lo aparente y no mediante lo real, que es más difícil de comprender.

D los molinosPues bien, ¿Hasta qué punto toda esta metáfora ha cobrado carta de naturaleza en UPyD? Pues hasta el punto de que en un desmesurado afán de ayudar a los menguados a ver la luz e intentar hacerlos salir de su trampantojo, se inicia el cervantino mito de la lucha contra los “molinos de viento”, pero que en este caso, como advierte el filósofo griego, “no es extraño que se muestre torpe al discutir en los tribunales o en otro lugar, sobre la apariencia de lo justo”, cuando él conoce la Justicia en sí. A sabiendas en realidad de que se trata de molinos de viento, no se duda en arremeter, lanza en ristre, a todo el galope de Rocinante, contra el primer molino que estaba delante, y después a otro, y luego a más. Hasta que de repente “dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.”

Y es que en esta ocasión eran en realidad gigantes y no molinos de viento.

Joel Heraklión Silesio.

RESUCITAR A MONTESQUIEU

Durante muchos años Alfonso Guerra no desmintió haber sido el autor de la ya célebre frase “Montesquieu ha muerto”, que desde la promulgación de la Ley del Poder Judicial de 1985 se le vino atribuyendo, hasta que en su libro “Dejando atrás los vientos: Memorias 1982-1991” lo negó con estas palabras: “Maticé que la separación de poderes comprende al poder legislativo, judicial y ejecutivo, pero que en la época de Montesquieu no había siquiera posibilidad de concebir un tribunal de garantías constitucionales, pues su muerte se produce muchos años antes del desarrollo del derecho constitucional”. En el contexto del propio libro manifestó que esta frase había sido malinterpretada por algunos periodistas para, desde ella, obtener el titular que desde la aprobación de la primera Ley postconstitucional del aborto de 1985 (Ley Orgánica 9/1985, aprobada el 5 de julio) hasta la publicación de su libro se le había atribuido, desviando así la atención hacia una norma distinta de la que le dio la opción para pronunciarla.

 Hoy resulta indiferente tanto el hecho de no haberla desmentido antes, para favorecer quizá su propia popularidad mediática ya muy pronunciada, como el de haberla negado en sus memorias, quizá también para provocar un efecto márquetin que incrementara sus ventas.

 Y digo que resulta indiferente porque, de facto, en el sistema constitucional español tanto algunas asociaciones de jueces como algún partido político, en especial UPYD, han denunciado y mantenido la falta de independencia tanto del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como de los dos máximos tribunales de él dependientes, el Tribunal Supremo y el Constitucional, por lo que cabe convenir que la metafórica frase de la defunción montesquietana atribuida a Guerra se ha convertido en una realidad jurídico-constitucional del Estado español actual.

Efectivamente; esta situación, que en estos tiempos resulta ya innegable, deviene paradójica cuando observamos que el principio de la separación de poderes se ha visto desvirtuado también en el funcionamiento interior de los partidos políticos. Allá cada cual con su cada cuala, pero a mí me interesa especialmente uno, UPYD, actualmente sujeto a un proceso de reorganización interna con el objetivo de reconducirlo a un resurgimiento externo tan necesario, por imprescindible, en el panorama político actual.

Hace algún tiempo, durante un proceso de elecciones internas a un nuevo Consejo de Direccción, hubo en liza cuatro candidaturas que pretendieron asumir sus funciones cada una de ellas con planteamientos dispares en muchos puntos y confluyentes en otros, dentro de una amalgama de propuestas que hizo muy difícil la confluencia, al menos, de algunas de ellas.

Pero yo quiero resaltar aquí un hecho que debería tenerse en cuenta, un hecho que en los pasados procesos internos de constitución de órganos de gestión y en los de primarias a listas autonómicas ha sido característico de la Comunidad Valenciana, aunque quizá haya proliferado este hecho en otras autonomías, como así se ha comentado, empero carezco de los datos puntuales para afirmarlo con rotundidad.

Lo cierto es que hay un sentimiento muy generalizado entre gran parte de la militancia de base de institucionalizar esta división de poderes en los propios órganos internos, es decir hay un sentimiento muy acusado de “resucitar a Montesquieu”.

Sin citar nombres voy a relatar estos hechos reales en el ámbito de la Comunidad Valenciana a la que yo pertenezco. En febrero de 2014 se celebraron elecciones al Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana a la que concurrieron tres candidaturas. Dos de ellas, más potentes en razón de los resultados, las voy a identificar como candidaturas A y B. Como he advertido no voy a citar nombres, aunque los medios de comunicación los airearon suficientemente.

Una de ellas, digamos la A, incluyó en su formación a un militante muy mediático que pretendía, como así lo dijo en todos los actos de su campaña, controlar el Consejo Territorial para garantizarse la composición de las listas electorales en los siguientes comicios, los autonómicos de 2015. La otra, la B, pretendía lograr el triunfo para, al menos en teoría, dejar en libertad a las bases para tomar tales decisiones.

Resultado, venció la lista B claramente, lo que significó – si hacemos una interpretación de la voluntad de los votantes – que no deseaban un Consejo Territorial “controlador” de las listas electorales.

Pero he aquí que, cuando llegaron las primarias para 2015, el militante mediático que perdió en su candidatura al Consejo Local, ganó las primarias internas a cabeza de lista de las autonómicas, mientras el candidato del Consejo Territorial – el propio Coordinador que venció en las elecciones orgánicas – perdió en estas últimas.

Mensaje claro del electorado: separación de poderes entre los órganos internos del partido y los órganos institucionales que accedan a los comicios.

montesquieu2Esta opción, no siempre compartida por todas las candidaturas, debería ser tenida muy en cuenta por los delegados del próximo III Congreso nacional, analizando con detenimiento cuales son las opciones que cada candidatua ofrece.

Resucitemos metafóricamente a Montesquieu cuanto antes, comenzando por los propios partidos políticos.

Joel Heraklión Silesio

FUNCIONALISMO Y FUNDAMENTALISMO DEMOCRATICO

Entre la estructura de la mente y la estructura del cerebro hay una gran distancia y mucho confusionismo.

filosofia de la menteHoy sabemos, gracias a nuestro inefable Ramón y Cajal y su “teoría de la neurona”, que nuestro cerebro está compuesto por innumerables células almacenantes de información y, gracias a los estudios que sus sucesores nos han regalado, que con las comunicaciones que establecen estas neuronas a través de las sinapsis somos capaces de recibir, almacenar, elaborar y editar conceptos, ideas y pensamientos.

Pero hemos evolucionado de tal manera que las máquinas, las computadoras, e incluso los “pequeños” chips inteligentes como los de un móvil, hoy rebautizado como Smartphone, han llegado a cotas en las que parece que nos superan en esta labor. Sin embargo esta tecnología ha llegado a incidir en campos antaño reservados al ámbito del pensamiento como la filosofía y es ahí donde aparece el concepto de “Funcionalismo filosófico” o “Funcionalismo computacional”, llegando a comparar algunos pensadores dos ámbitosfuncionalismo filosofico tan extraños como son la mente humana y los circuitos electrónicos.

No es de extrañar pues que por este camino, con el cada vez más pujante fundamentalismo democrático – como advierte Gustavo Bueno en su visión de lo que él mismo identifica como “pensamiento Alicia” – nos estemos viendo abocados de forma vertiginosa a perder consciencia (que no conciencia) de nuestra propia naturaleza, tanto en el plano individual como en el social.

España está inmersa en un verdadero tsunami, no ya financiero y económico, sino social y político. Estamos asistiendo a escenarios que escapan a lo racional, afirmaciones y propuestasel-objetivismo-y-el-subjetivismo que también parecen propias de poblaciones en las que la cultura y el conocimiento todavía no ha alcanzado el nivel mínimo que estimaríamos para considerar a tal conjunto social como “culturalmente equilibrado” – que no ya avanzado – así lo estamos viendo a poco que escrutemos en las encuestas electorales y sus cocineros, en los mensajes que ruedan por los noticiarios de la televisión y por las rotativas de la prensa.

Solo a título de ejemplo, sin entrar en mayores puntualizaciones:

¿Qué dirían ustedes de la decisión adoptada por una población anglosajona que pretende a través de la mayoría estadística una reforma educacional para instaurar como obligatoria la enseñanza del Diseño Inteligente? Les dejo el enlace a la noticia para que no crean que me lo acabo de inventar ([i]).

Pues bien, de seguir por este camino, un buen día veo a los pasajeros de un autobús decidiendo por mayoría en qué esquina tiene que girar el conductor o a la tripulación de un barco – o de una aeronave – decidiendo a qué puerto o aeropuerto debe dirigir el capitán su navío.

([i]) http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/diseno-inteligente-en-inglaterra.html