El mito del Grial con Victoria Cirlot

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2016, AÑO BISIESTO

Estoy acabando de leer el último libro de Vicente Torres, y digo libro porque no sé como identificarlo, ni es novela ni ensayo, aunque se parece mucho a este último, es algo parecido a lo que yo mismo he publicado en mi blog, como Florilegios (o dímes y diretes), solo que con mucha más enjundia, profundidad y bien documentado.

el-objetivismo-y-el-subjetivismo

Es una especie de exposición pública de pensamientos íntimos, que en ocasiones hace referencia a hechos y acontecimientos de la vida y la sociedad que tan bien conoce y domina Vicente, haciendo mérito a su condición de periodista a la par que escritor. Es como una crónica, pero ceñida al calendario con que reseña sus trescientas sesenta y seis notaciones, haciendolo así coincidir con su título ” 2016. AÑO BISIESTO” editado en Amazon.

La mayoría de sus relatos estan preñados de una visión ética del mundo y de la sociedad, de la humanidad en suma, y cada vez que me tropezaba con uno de ellos no podía evitar evocar a las “ANALECTAS” de Confucio. Otros, más pegados al asfalto, más de “tejas para abajo”, como él mismo recuerda citando a Corts Grau, marcan pautas de conducta entre los individuos, incidiendo en la trascendencia del ser y denunciando las más de las veces el deterioro moral que hoy palpamos (a poco que queramos escuchar el ruido de los medios, las redes y la opinión pública) en el comportamiento humano, hablando al corazón de los individuos y es en este sentido cuando no puedo más que refrescar una de mis lecturas favoritas de juventud: el libro de las “CONFESIONES” de San Agustín.

Como el mismo afirma, es un libro que nunca gustará a las malas personas.

YO SÍ QUE TENGO MIEDO

A veces pienso que a los políticos les interesa que las calles estén sucias (como a los servicios de limpieza) para tener un puesto de trabajo. Es una de esas paradojas que nos da la vida pero que pasan muy desapercibidas.

josejazzspaces

Hoy en Barcelona hay convocada una manifestación contra el terrorismo bajo el lema ‘No tinc por‘ (No tengo miedo). Pues yo quiero decir que sí que lo tengo, y voy a explicarme.

Tengo miedo porque los terroristas vivieron como okupas en una casa con 120 bombonas de butano y otros productos para fabricar explosivos, sin que nadie se diera cuenta. Cuando la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Amposta apuntó en la inspección ocular tras la explosión en la casa «okupada» que las bombonas “podían estar preparadas para un atentado”, los responsables de la policía autonómica le contestaron: “no exagere, señoría”.

Tengo miedo porque el imán, autor intelectual de los atentados (discípulo de uno de los principales detenidos en la operación de la Policía Nacional contra el terrorismo yihadista Chacal I), tenía una orden de expulsión que no llegó a ejecutarse, ya que un juez estimó…

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La lluvia y el rocío
surgen de la primavera
dan entrada al estío.

Mujerárbol

LLUVIAS

Ocurre así
la lluvia
comienza un pausado silabeo
en los lindos claros de bosque
donde el sol trisca y va juntando
las lentas sílabas y entonces
suelta la cantinela

así principian esas lluvias inmemoriales
de voz quejumbrosa
que hablan de edades primitivas
y arrullan generaciones
y siguen narrando catástrofes
y glorias
y poderosas germinaciones
cataclismos
diluvios
hundimientos de pueblos y razas
de ciudades
lluvias que vienen del fondo de milenios
con sus insidiosas canciones
su palabra germinal que hechiza y envuelve
y sus fluidas rejas innumerables
que pueden ser prisiones
o arpas
o liras

pero de pronto
se vuelven risueñas y esbeltas
danzan
pueblan la tierra de hojas grandes
lujosas
de flores
y de una alegría menuda y tierna

con palabra húmedas
embaidoras
nos hablan de países maravillosos
y de que los ríos bajan del cielo

olvidamos su treno
y las amamos entonces porque son dóciles
y nos ayudan

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El “Libre mercadeo” de competencias

Estamos en un momento político en el que resultaría beneficioso recordar a Ortega y Gasset con su España Invertebrada. El nacionalismo había sido y seguía siendo, pues, para Ortega, “particularismo desintegrador.”

En su opinión con las autonomías no se trataba de restablecer situaciones del pasado, sino de rectificar y aprovechar el dinamismo de todas las partes en el futuro común: “no pido la organización de España en grandes regiones por razones de pretérito, sino por razones de futuro” dentro del Estado.

La cuestión de la soberanía para él “significa la voluntad última de una colectividad… la voluntad radical y sin reservas de formar una comunidad de destino histórico… y si hay algunos en Cataluña, o hay muchos, que quieran desjuntarse de España, que quieran escindir la soberanía… es mucho más numeroso el bloque de españoles resueltos a continuar reunidos con los catalanes en todas las salas sagradas de esencial decisión… …por este camino iríamos derechos y rápidos a una catástrofe nacional”.

Es evidente que ese análisis sigue estando vigente cien años después, pero no es menos real la pervivencia de sus consideraciones hacia las responsabilidades de la nación: “Estos defectos son, de nuevo, manifestaciones del particularismo, el madrileñismo y su complementario, el provincialismo. Aquél como expresión de un centralismo que confundía la nación con su centro y se había olvidado de las provincias, auténtica realidad nacional, generando así el peor localismo, el provincianismo”.

Tras las transición política, ya tenemos las autonomías que preconizaba Ortega, pero hoy estoy seguro de que se daría cuenta del pacatismo de unos Gobiernos cegatos, que han confundido tristemente los términos y han contribuido en gran medida a la desvertebración de España y al triunfo de las sensibilidades secesionistas, primero cediendo competencias a las autonomías que, como ahora está pasando en Alemania, debiera haber conservado el Estado español y su gobierno, el de la nación española, como son las competencias en Educación, Sanidad y Justicia, y luego vendiendo al mejor postor a los partidos nacionalistas de los cuatro puntos cardinales trozos de España, trozos de SOBERANÍA, a cambio de votos de estabilidad en las distintas poltronas. Adolfo Suarez se negó y le segaron la hierba bajo sus pies, pero Desde Felipe Gonzalez hasta Rajoy, sin saltarnos ninguno por medio, se ha seguido manteniendo el libre “mercadeo” de trozos de soberanía nacional.

Repito una de las brillantes frases de Ortega, en la España invertebrada: ” Por este camino iríamos derechos y rápidos a una catastrofe nacional”. Ahí vamos.

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LA OPACIDAD DE LA PARTIDOCRACIA

La supervivencia de una moneda común de la que hoy dependen los endeudados países del sur, la pretensión socialdemócrata de elevar la utopía de la igualdad -que Hannah Arendt llamó la cuestión social- a materia constituyente en lugar de garantizar la libertad en procura de la prosperidad, la seguridad común o la integración de la inmigración en el acervo de valores y derechos fundamentales que caracteriza la cultura occidental son algunas cuestiones perentorias cuya resolución marcará definitivamente el rumbo secular del continente. Debido a su trascendencia, es preciso que las decisiones se produzcan habiendo intelectualizado el contexto de transformación que ha generado la globalización y definido qué tipo de Unión se persigue; si ha de primar la ciudadanía europea, la libertad de los mercados o la soberanía de los Estados.

Seguir leyendo: http://javaloys.blogspot.com.es/2017/05/la-opacidad-de-la-partidocracia.html?spref=tw

Muziquita, otra vez

Aire fresco, música, jazz… arte a fin de cuentas.

Mujerárbol

Alguien que en sus tiempos cantaba a dúo, nos presentó esta banda de jazz de Barcelona, donde tocan y cantan algunas chavalucas deliciosamente maravillosas. Mira que a mi me dan grima los “kids” talentosos -de verdad, mucha grima- pero esto… esto es otra cosa.

Por lo que dice el señor del dúo, alguna de las chicas ya están volando solas como cantantes. Las instrumentistas, para quitarse el sombrero. Un poquito de luz en estos días oscuros de sol sofocante. Guau, guau y re-guau.

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