Los Entes Duales

Esta entrada es un fragmento de una obra más extensa que, a modo de cuento fantástico, escribí allá por el 2005 titulada “Al Sur de Heavenwide” y que pretende ser toda una metáfora universal de nuestra cosmogonía. Es el punto segundo del Capitulo II, el Inmnente Ensimismado, de dicho cuento.

Al igual que el Norte y el Sur, en la expansión preliminar aparecieron otras muchas esencias que, como aquellos, respondían al principio activo de la dualidad en los fenómenos cósmicos, eran los llamados entes duales. Estas substancias muestran inverosímiles personalidades – sin jamás llegar a la entelequia – y en el devenir de los ciclos ejercerán una trascendental influencia sobre los Condados del Sur y sus gentes. Pero antes de gozar de sus prerrogativas y traspasar las fronteras de Heavenwide debían presentar las Credenciales de sus propias Embajadas al Señor de Everything.

Esta fue la primera de las esporádicas ocasiones en que Lord Kosmos acudía, en su condición de Conde de Every­thing y Señor de Heavenwide, al Castillo de Everlanding, una espléndida fortaleza especialmente concebida para las grandes recepciones y los acontecimientos extraordinarios desde la que tenía lugar el acceso de todos los miembros de la Corte Suprema y de la Aristocracia de las tierras altas a los Condados de Every­thing. Everlanding tan solo era utilizada en esas raras ocasiones, permaneciendo el resto clausurada y estrechamente vigilada por The Warlikeless Army, el Ejército de la Nobeligerancia, compuesto por miles de miles de millones de soldados de infantería totalmente desarmados, que nunca entraban en guerra y cuya única misión consistía en garantizar la paz, lo que conseguían exclusivamente gracias a su inconmensurable número – nadie fue capaz jamás de establecerlo, ni siquiera de aproximarse a él en improbables estimaciones – lo que hacía inviable incluso la tentación de construir otro capaz de presentarle batalla. The Warlikeless Army, se hallaba estratégicamente diseminado por todo el orbe, muchas de cuyas unidades se concentraban en lugares específicos dando la apariencia, desde lejos, de verdaderas nubes de polvo cósmico. Su característica más exclusiva era el hecho de que sus unidades eran fácilmente visibles en la noche, desapareciendo de la visión y emboscándose durante el día. Pero todos sabían que estaban allí.

The Warlikeless Army se hallaba bien organizado en patrullas y condensaciones estratégicas que garantizaban la inmediata reacción y máxima eficacia en caso de necesidad. El lugar más destacado de estas condensaciones lo ocupa The Queen Nut ([1]), cuya misión consiste en reinar sobre The Warlikeless Army. Allí se la ve con el cuerpo extendido y cubierto con un gran manto constelado, formando un puente entre Oriente y Occidente que será reconocido como El Gran Río Celeste.

 

Nut, la Reina Virgen, madre de Usir,
enviará al mundo al primogénito de dios.
Por ello será ascendida a las Tierras Altas
desde donde protegerá

a los hermanos menores.

The Livingbooking (27, 12.6)

 

Lord Chamberlain, un apacible y sosegado jefe de protocolo, había permanecido desde siempre al servicio del Conde y era el responsable, en estas ocasiones, de tener a punto la Mansión de Everlanding, de seleccionar a todo el servicio – que era reclutado exclusivamente para atender cada recepción – y en definitiva de que todo funcionara en el momento preciso para conseguir adornar cada ceremonia con el boato y lucimiento que requiriese.

Una gran alfombra suave y mullida, vestida longitudinalmente con todos los colores – desde el infrarrojo hasta el ultravioleta – recorría todas las estancias por las que habían de discurrir los invitados. Su recorrido se iniciaba en los propios jardines que rodeaban la mansión, a la altura de un gran portalón que cerraba el muro que la bordeaba. Desde allí, cruzando delicadamente el césped, alcanzaba el templete que, a modo de solemne porche, se erigía ante la puerta principal del Castillo. Traspasando su suelo penetraba en el interior de la estancia y, cruzando las amplias antesalas donde se habían instalado los encargados de recepcionar y acompañar a los altos dignatarios, accedía a su interior subiendo pausadamente la gran escalinata que, en forma de un enorme arco de medio punto, llegaba hasta la planta primera donde se encontraba el Salón Imperial. La alfombra cruzaba en línea recta todo el Salón hasta morir a los pies de un engalanado sitial desde el que el Señor de Heavenwide recibiría a los ilustres embajadores de las Ciencias, las Letras, la Física, la Química, las Matemáticas y la Filosofía.

Y así recibió, en primer lugar, a Lady Lighting seguida a prudente distancia por Sir Darkness, que permanecía siempre a sus espaldas ya que éste jamás podría mirarla de frente. Nacieron simultáneamente, como una más de las manifestaciones de la expansión del “Inmanente Ensimismado” y aunque la una no podía existir sin el otro, el odio que Lady Lighting sentía por Sir Darkness no tenía límite. Éste la seguía a todas partes, huyendo de la estancia en que ella aparecía y penetrando cuando ella se ausentaba pero – rondándola de lejos – permanecía siempre alerta por si retornaba.

  • Señor de Heavenwide – se atrevió a expresar Lady Lighting – permitid que os presente. Yo soy quien hace resplandecer la verdad e ilumina las mentes, haciendo florecer las fuentes del conocimiento. Ante mí todo se torna evidente y limpio, sirvo de guía en el camino, doy protección a la honradez y amparo a las víctimas de persecución. Sin embargo Sir Darkness es zafio, ruin y huidizo. Aunque me sigue a distancia allá a donde voy, desaparece ante mi presencia con tal premura que me resulta de todo punto imposible alcanzarlo.
  • Señor, Conde de Heavenwide – abogó Sir Darkness – en realidad soy yo el que me siento perseguido por ella que solo busca mi destrucción y aniquilamiento, por eso tengo que permanecer alerta y vigilar continuamente sus movimientos para poder escapar a sus ataques.
  • Él es quien da cobertura a la falsedad y la ignominia, embota el entendimiento y oculta los caminos – terció Lady Lighting – acoge bajo su manto la delincuencia y la mentira facilitándoles escondrijo y protección. Es pues indigno de permanecer en vuestro Condado por eso yo le persigo, pero no para destruirlo ni aniquilarlo, sino para expulsarlo definitivamente de Heavenwide.

El anfitrión les recibió con cordialidad, sin apenas ocultar la mueca de hilaridad que brilló en su semblante al conocer sus cuitas.

  • Sabed que una de las más rigurosas leyes del universo radicará en vuestra permanente repulsa recíproca – les dijo en un amable aunque inflexible tono – pero a pesar de ello deberéis encontrar vuestras propias reglas de convivencia sin atentar cada uno con la existencia del otro. No olvidéis nunca que jamás podrá ninguno de vosotros destruir totalmente ni expulsar al otro sin que ello conlleve la absoluta y total aniquilación de ambos. Lady Lighting gozará del privilegio de preponderancia de tal manera que donde ella se encuentre no podrá permanecer Sir Darkness. En definitiva para que la verdad pueda brillar es necesario poder compararla con la oscura falsedad.

Ambos saludaron a Lord Kosmos y se despidieron de él con una acentuada reverencia y abandonaron el recinto inmersos en una intensa reflexión sobre lo que acaban de escuchar. Meditaron profundamente sobre la responsabilidad que se les había asignado y, absortos en sus pensamientos, dejaron de percibir su mutua presencia mientras recorrían, de retorno, la alfombra multicolor.

Lord Chamberlain dio paso, una vez se ausentaron Lady Lighting y Sir Darkness, a una dualidad que en el futuro gozaría de una extraordinaria popularidad entre los moradores del Sur de Heavenwide: Lady Goodness y Sir Wrongly. Aquella no daba cuartel a éste luchando por conseguir su total exterminio mientras él solo pretendía ganarle terreno a ella, conseguir su hegemonía en el juego del equilibrio, porque en el fondo presentía que no podía ni debía destruirla.

  • Señor – se anticipó Sir Wrongly – yo tan solo busco mi recinto, un reducto en el que desarrollar mis potencias y satisfacer mis necesidades, pero en modo alguno pretendo atentar contra Lady Goodness cosa que ella si se apremia a intentar conmigo hasta el punto de que hace de este fin el objeto de toda su existencia.
  • El destruye todo cuanto yo edifico – replicó Lady Goodness – no es posible mantener la paz con su presencia, genera odios y vanidades, altera la serena convivencia y corrompe lo limpio y sublime hasta destruirlo. Su presencia en Heavenwide tan solo reportará dolor y destrucción.
  • El bien solo tiene sentido si lucha contra el mal – les aseveró el Conde de Everything – por lo tanto es necesario que éste exista para que aquel tenga su espacio vital. Por ello si Lady Goodness destruye definitivamente a Sir Wrongly, el bien carece de razón de ser y se extinguirá con él, no obstante su misión consistirá en reducirlo a sus más mínimas guaridas y recluirlo para evitar su crecimiento y proliferación.

Saludaron igualmente al Señor de Heavenwide y, tras la protocolaria reverencia, abandonaron la estancia, ella con cierto semblante de preocupación y visiblemente indignada, mientras él protegía la expresión de su rostro evitando que se trasluciera la más mínima mueca de satisfacción.

En tercer lugar recibió a Sir Heating, en cuyas proximidades permanecía Lady Cooling y a la que su presencia siempre ponía en peligro. Nunca estuvo claro si era él quien rechazaba a ésta o era Lady Cooling la que no podía soportar la presencia de aquel. Lo que siempre quedó como incuestionable fue su proverbial incompatibilidad. No obstante entre ellos cabía una posibilidad de convivencia limitada. Ambos vestían largas túnicas acampanadas formadas por sucesivas franjas horizontales multicolor. La más elevada del manto de Sir Heating, que le circundaba cuello y hombros, era de un rojo vivo cuya visión podía resultar nociva a la vista. Desde ella las fajas iban de forma progresiva rebajando la viveza y el tono mientras aumentaban su perímetro hasta llegar a la sección más próxima al suelo – y por consiguiente la de mayor diámetro de alcance – que ostentaba un ligero rosa pálido. Por el contrario la franja superior de Lady Cooling era de un blanco intenso, refulgente, que disimulaba los pliegues del tejido hasta casi ocultarlo. Las demás bandas iban reduciendo la intensidad del blanco, entrando lentamente en azules pálidos, hasta alcanzar un suave azul celeste en la cenefa inferior.

  • Mi Lord – aseveró Sir Heating – mi labor se ve tremendamente mermada por las ingerencias de Lady Cooling. Allá donde yo proporciono energía y dinamismo viene ella y aplaca el vigor, adormece el estímulo y paraliza la actividad enfriando el ánimo. Os ruego humildemente que decretéis su destierro e impidáis su entrada en Heavenwide porque su presencia no traerá sino letargo y somnolencia coartando toda posibilidad al desarrollo de los acontecimientos.
  • Es él y no yo quién trae funestas derivaciones a todo cuanto impregna – se defendió Lady Cooling – en él todo se torna caduco y putrefacto, mientras en mi seno todo se preserva y permanece ya que a todo el que se refugia en mí lo protejo de sus agresiones. Es pues Mr. Heating quien debe ser desterrado, para que nada se deteriore y todo perdure.
  • Consecuencia del principio de dualidad de los entes preliminares es también vuestra lucha por la supremacía – esclareció el Señor de Heavenwide – recordad siempre que tan solo se trata de eso, de una lucha hegemónica. No la transforméis en antagónica. Solo las orlas inferiores de vuestras togas podrán entrar en contacto sin mayor peligro. Cada uno reinará por separado en su medio sin intentar desplazar al otro con violencia, pero podréis sustituiros en vuestros espacios cuando así convenga, pues ambos seréis útiles, e incluso necesarios, cuando las circunstancias lo requieran.

Ambos se sintieron reconfortados al pensar que los dos eran útiles y necesarios. Marcaron su reverencia y con aire de tibia dignidad recorrieron la alfombra iluminada de regreso a sus aposentos.

Tras ellos Lord Chamberlain franqueó la entrada Lady Noise y Sir Silent cuyas correspondencias eran similares a las de los anteriores, solo que la proximidad entre ambos era menos factible, se veían obligados a mantener las distancias para no interferirse, pero en estas condiciones eran capaces de convivir sin más.

  • Yo proporciono el sosiego, el aplacamiento, la serenidad, calmo la excitación, facilito el reposo y propicio la reflexión – expuso con pleno convencimiento Sir Silent – mientras que Lady Noise es perturbadora, altera el ánimo, incita la hiperactividad e interrumpe el proceso deductivo y sereno.
  • No es cierto – aseveró Lady Noise – yo contribuyo eficazmente a la armonía y la estética, mis cadencias y acordes van impregnados de euritmia, despierto la sensibilidad y agudizo el sentido de la sinfonía y después de haberme conocido ya nada será como antes para quien alcance el paroxismo de mis momentos de euforia.
  • Mientras Lady Noise sea capaz de mantenerse armónica y sin estridencias, Sir Silent permanecerá aislado en su intimidad – vaticinó con gran acierto el anfitrión – pero cuando ella rebase los límites de la cordialidad y alegre convivencia, Sir Silent abrirá su refugió para descanso y solaz de sus víctimas.

Tras un largo cortejo de esencias, portadoras de otras tantas duales sustancias, entraron en último lugar Sir Beginning y Lady Closure. Ambos se mantenían a la máxima distancia posible, en razón del lugar y momento en que su misión debiera desarrollarse. Entre ellos no se podía apreciar una lucha abierta. Sus concomitancias rondaban en torno a una circunstancia o fenómeno específico al que definían y concretaban, cada uno desde su perspectiva, sin estridencias.

  • Yo, Señor, solo pienso en abrir puertas, generar fuentes que desarrollen sus cauces e iniciar los procesos que dejan tras de sí caminos que otros puedan recorrer – afirmó con pleno convencimiento Sir Beginning -. Tras de mí Lady Closure va cerrando y taponando todo cuanto yo me esfuerzo en impulsar. Es destructiva y dañina y solo piensa en frenar todo cuanto está en marcha.
  • Mi actitud es necesaria y mi acción imprescindible. – mantuvo Lady Closure con entereza – Solo yo soy capaz de poner fin al desenfreno, al dolor y al sufrimiento. Sin mi intervención las catástrofes serían imperecederas y las plagas y las epidemias no tendrían fin. Debo estar ahí cuando se me necesite ya que todas estas desgracias tienen también su causa en Sir Beginning.
  • Sois la descendencia más directa de Mr. Space y Madam Stuff – precisó el Conde de Everything – y en Mr. Weather Oldtimer encontraréis, además del pariente más cercano, el aliado más fiel. Vuestra presencia se requerirá en todas las acciones y acontecimientos por los moradores del Sur de Heavenwide. Sir Beginning desplegó su máxima capacidad y potencia en el preciso instante en que se inició la expansión preliminar. Lady Closure mostrará todas sus posibilidades cuando el ciclo de los ciclos se cierre, cuando los pueblos del sur alcancen los talentos necesarios y suficientes para fusionarse con Los Pueblos del Norte.

 

Y aunque se odiaban a muerte,    amanecer-policromo
cada uno necesitaba del otro
para su propia permanencia.

The Wisdombooking (II, 5.16)

Una vez finalizado el acto, Lord Chamberlain permanecía en Everlanding Castle sin otra misión que la de dejarlo en condiciones para su clausura. Mandaba baldear sus interiores, retiraba los manteles y candelabros, desmontaba los cortinajes y extendía la alfombra multicolor a lo largo del jardín, rodeando todo el edificio. En cada una de estas ocasiones mandaba llamar a Mrs. Rain Cloudburst, la Dama del Cielo y huésped del Templo de Déndera, después ordenaba a todo el servicio, contratado exprofeso, que recogiera la iridiscente estera con el máximo cuidado y la desplegara por entrambos lados de Everlanding Castle, extendiéndola desde sus más altas almenas y la mantuvieran en tal posición mientras Mrs. Rain Cloudburst descargaba sobre ella su enorme caudal, hasta hacerla resplandecer con su máximo fulgor. Luego que Mrs. Rain había culminado su objetivo, el servicio sostenía la ilustre moqueta en tal posición hasta que se hubiera totalmente desecado.

Cada vez que uno de estos acontecimientos se celebraba en la Mansión de Everlanding, todas estas ceremonias tenían lugar de forma tan reiterada que, cuando las gentes de Heavenwide veían reflejados en el aura los destellos del infrarrojos al ultravioleta, sabían que Lord Kosmos había celebrado una recepción en su Castillo.

Agotadas las tareas de reordenación y limpieza Lord Chamberlain recorría una a una todas las estancias hasta asegurarse que nada había quedado por hacer en ninguno de sus interiores, luego procedía a atrancar cada uno de sus ventanales y cerrando con sumo cuidado y precisión el gran portalón de acceso al recinto, lo abandonaba pausada y silenciosamente dejándolo bajo la exclusiva y estrecha vigilancia exterior de The Warlikeless Army y de la Reina Nut.

 

([1]) La Reina Nut: Diosa del Antiguo Egipto, representaba el cielo. Suele aparecer como una mujer con el cuerpo arqueado y cubierto de estrellas. Engullía al sol cada tarde quien recorría su cuerpo y mostraba su forma renovada cada mañana. Hija de Shu (Dios del aire) y Tefnut (Diosa del agua), era esposa de Gueb (Dios que representa la tierra = Egipto), con el que tuvo cuatro hijos: Osiris (Rey de los Infiernos), Isis (Diosa  de la fecundidad), Set(Dios del Desierto) y Neftis(Protectora de los sarcófagos y los Vasos Canopos que contenían las visceras del difunto). Para completar la fábula del “epagómenos”, necesitaba un quinto hijo: Horus el Jóven, (hijo a su vez de Osiris e Isis), ya que Osiris también era conocido como Horus el Viejo. Ra, junto a la Diosa del Cielo, Geb y sus cinco hijos formaban la Enéada de la Heliópolis.

El Gran Rio Celeste que forma un puente entre Oriente y Occidente no era otra cosa que la Vía Láctea.

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