ENERGIAS MALGASTADAS

¿Porqué nos obstinamos en intentar reconstruir todo un edificio desde la puerta del rellano? ¿Verdad que parece un absurdo?

Observo que hay muchos afiliados que se empecinan en introducir grandes cambios en las estructuras de ese edificio que supone UPyD y lo peor es que esos cambios pretenden introducirlos desde su propia perspectiva personal, creyendo que su idea es la mejor, para alcanzar no sé qué objetivos de perfeccionamiento en cuestiones tan discutidas y discutibles como eso que se ha dado en llamar democracia interna.

Algunos quisieran llevar su personal concepto de democracia hasta sus últimas consecuencias, tales como acabar por convertir el funcionamiento del partido en un sistema asambleario.

 ¿Qué hay cosas que no funcionan como a muchos nos gustaría? Pues claro, faltaría más. ¿Nos creemos aún que estamos en el paraíso terrenal, en el más puro sentido histórico-religioso del término, donde todavía no se ha perdido el estado de gracia? No, ya no, eso ya pasó, abandonemos esa actitud porque viviremos permanentemente equivocados. Esto es el mundo real, ese mundo post-paradisíaco, en el que alguien cometió un error y trató de inducir a los demás a incidir en otro análogo para reconciliarse consigo mismo.

Navegando

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La democracia, la verdadera democracia, hay que llevarla a la sociedad real, a la calle, al ciudadano y en el interior del partido cabe pretender y exigir un determinado nivel de ese ejercicio democrático, pero no exacerbarlo. Porque yo concibo a este partido como un buque que está sorteando profundos remolinos, grandes marejadas, tratando de ganar millas o leguas a los trasatlánticos que provocan y mantienen todo ese entramado de defensa de sus propias estructuras por encima de los intereses de los ciudadanos, incluso de aquellos que, con su voto, les otorgaron parcelas de poder. Y no puedo entender que el patrón de ese barco tenga que decidir permanentemente el rumbo a golpe de decisión asamblearia de toda la tripulación.

No, no es ese el camino. Habrá un momento en el que, llegados a un puerto de avituallamiento, los tripulantes tendrán la posibilidad de decidir quién va a ser el siguiente patrón, pero una vez designado cabe esperar al final de la siguiente travesía sin pretender imponerle el rumbo que cada uno de los tripulantes consideren a cada instante.

Los que tal cosa pretenden no están consiguiendo más que la nave escore, navegue con rumbo inconstante, dificultándole el camino para llegar al siguiente puerto.

Dejémonos de lamentaciones y estemos por la faena. Pongámonos a bogar juntos. Cuando llegue el momento y, si la situación lo requiere, ya habrá ocasión de renovar los mandos, desde el capitán hasta el jefe de máquinas, pasando por el maestre y contramaestre, pero a su debido tiempo, cuando nuestras propias normas que hemos aprobado en los congresos lo establezcan y hayan devenido las mayorías suficientes para ello.

Mientras, debemos seguir trabajando, sin darle baza al contrario ni ventaja a los que llevan más tiempo en el navegar de la política. Debemos seguir con la mirada alta y el paso firme bogando junto a la borda para volver a conseguir, cuando así se requiera, las firmas necesarias para condicionar otro parlamento, como hace poco hicimos con el andaluz, para conseguir que por fin los medios, la opinión pública y los partidos viejos comiencen a hablar de imputados en listas, de regeneración democrática, de eliminación de aforados, propuesta que ya hemos contagiado a otro a quien, quizá por otras razones más sonoras, le puede haber costado su dimisión.

Hemos sido capaces de poner en marcha toda una maquinaria pesada capaz de romper un bipartidismo que ya lo está de facto.

¿Porqué tenemos tanta tendencia a olvidar estas realidades y entretenernos en vericuetos internos, a destiempo, pensando que somos cada uno de nosotros los que tenemos la verdad de nuestra parte y los demás andan errados? Ni aquella es verosímil ni ésta se halla tan desviada.

Si todas esas energías las empleáramos en seguir bogando con fuerza y al unísono ¿Os imagináis las metas que hubiéramos podido alcanzar además de las ya logradas?

Tengo la absoluta seguridad de que estas líneas no van a mover conciencias ni cambiar actitudes, al tiempo que pienso que es triste que así sea. Si la capacidad de reflexión de los que porfían en la actitud que denuncio fuera la apropiada, ni siquiera hubiera tenido necesidad de escribirlas.

Lástima de energías malgastadas.

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2 pensamientos en “ENERGIAS MALGASTADAS

  1. Justo,subscribo tu texto de principio a fín,.Esta semana trataré de ponerme en contacto contigo,y hablaremos del futuro de UPyD.

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