¿DONDE ESTAS DON RODRIGO?

Aquijó mio Cid, ivas
cabadelant, y fincó en un
 
poyo que es sobre Mont
Real; alto es el Poyo,
maravilloso e grant; non teme
guerra, sabet, a nulla part.”
“Quiévoros dezir del que en buena cinxo expada: aquel
poyo en el priso posada;
mientras que sea el pueblo de moros e de la yente cristiana,
el Poyo de mio Cid, asil dirán por carta.”
Cantar del Mio Cid

¿Qué está pasando en España? ¿Creen Vds. que lo digo por la crisis económico financiera? En modo alguno. Eso lo tenemos ya asumido y sabemos que no es solo de España, es de Europa y de gran parte de Occidente. Si hoy viviera nuestro insigne Ortega y Gasset, tengan por seguro que le pasaría nueva “revista” a Occidente.

Pero lo de España, va más allá del resto de Europa y más allá de los intrincados problemas financieros, éstos – lo sabemos ya todos – van para largo e incluso yo diría que aunque amargados, indignados, desahuciados y desposeídos estamos ya casi (solo casi) resignados a capear el temporal, ceñirse el refajo, calzar el protector de esperma y esperar con desespero que en los próximos lustros descienda la población española hasta el límite de que cada trabajador en activo se las vea y se las desee para mantener a un jubilado en pasivo.

No podemos ciertamente sentirnos contentos por ello, pero nos pongamos como nos pongamos, exijámosle al gobierno de turno lo que le exijamos, la macroeconomía tiene un engranaje demasiado denso y enmarañado para poner en marcha la maquinaria de la producción, del crecimiento y de la creación de empleo en el breve espacio de tiempo que nos gustaría. Ante ello solo caben grandes dosis de resignación, de paciencia y de esfuerzo permanente y continuado sin perder el norte y sin caer en la desesperación. Parece inevitable. El Cid Campeador

Pero al margen del cataclismo del ladrillo y de las hipotecas “subprime” ¿Qué está pasando en España? ¿Porqué nadie está tomando medidas sobre aquellas otras cuestiones que requieren una inmediata intervención de los poderes públicos y asistimos cada día a frases como: pactos entre “caballeros” de los dos partidos políticos privilegiados por el sistema, para evitar el escarnio público de un señor que saltó de la política a la banca, pasando por Europa, y que también atiende por D. Rodrigo, de la utilización de “fondos de reptiles” para posibles financiaciones ilegales y para la compra de silencios, ante los que algún presidente autonómico se ha atrevido a echarle un pulso a los Tribunales de Justicia, negándose a la entrega de documentos, de la proliferación de los gürtel, (correa en alemán) con la guerra abierta entre los propios jueces con las “escuchas” (legales o ilegales) de las “Basuras RUrales Gestión ALicante” con los BRUGAL y Cia. que no es otra cosa que basura sobre basura y cuyos alcaldes imputados se niegan a dimitir?. Y ¿qué decir de los iluminados del independentismo? ¿Trataban tan solo de proteger los dispendios exacerbados del Gobierno autónomo del que el Tribunal de Cuentas “da cuenta” pero que el Congreso de los Diputados se sigue negando a “darse cuenta”? ¿O más bien trataban de levantar la cortina de humo del “referéndum ilegal” ¡qué más da una ilegalidad más! para que no se levantara el “tornado” de la trama del Palau de la Música por la que supuestamente desde CDC se desviaron “algunos” millones de euros a “cuentas personales de sus dirigentes” en Suiza y Liechtenstein?

Y como dice Joaquín Abatí Díaz en su histriónico y divertido poema “El conde Sisebuto” …-¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.

Para poner coto a todos estos desmanes no es necesario esperar a que la economía recobre su pulso. No voy a negar que la Justicia sigue adelante con sus procedimientos (en aquellos casos que han llegado a su competencia) pero las reformas no se pueden quedar en el aumento del IVA y de los impuestos, en el parto de “bancos malos”, en los recortes en Sanidad, Educación – servicios que nunca debieron ser recortados, por cierto – en la suspensión de pagas a los funcionarios – que nunca debieron ser suspendidas, por cierto – en la prolongación de la vida laboral de los ciudadanos – que nunca debió ser prolongada, por cierto – en el cómputo de toda la vida laboral para el cálculo de pensiones – que no debe ser computada, por cierto – no pueden las reformas quedarse en esas ambigüedades cuya eficacia final aún está por ver, mientras los sueldos de los Diputados y Senadores siguen satisfaciéndose puntualmente y sin retraso.

¡¡¡ Es que no se ven medidas, ni reformas, ni proposiciones de Ley tendentes a frenar e impedir la corrupción generalizada de los estamentos institucionales y políticos de este desaforado ([1]) país !!!

El CidQue venga D. Rodrigo, el del “Cantar del meu sid”, el que fue capaz de presentar batalla a los reinos Taifas del S XI, el que unió a castellanos, leoneses, gallegos, aragoneses, catalanes y valencianos, y al que los propios musulmanes admiraban llamándole “meu sid” (mi señor). ¿Dónde estás D. Rodrigo?

Joel Heraklión Silesio.


([1]) Primera acepción del RAE; desaforado: que obra sin ley ni fuero

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